«La enfermedad cardiovascular es una auténtica pandemia en expansión». Y Álava no se libra. Según explicó ayer el cardiólogo de Santiago José Carlos Cordo, en los últimos 20 años la prevalencia de las patologías del corazón se ha doblado y la principal causa es el envejecimiento de la población. De hecho, 17 de cada 100 mayores de 65 años padece un problema de este tipo. Eso supone que el 27,6% de las muertes que se producen cada año en la provincia esté asociada a enfermedades coronarias.
Son cifras contundentes, pero que encierran un halo de esperanza. Y es que los fallecimientos por estas causas en la provincia son los más bajos de Euskadi y un 4,6% inferiores a los de la media nacional. Los cardiólogos con los que cuenta la sanidad pública alavesa tienen mucho que ver, pero también los avances tecnológicos. Y en esto las nuevas herramientas de diagnóstico por imagen no invasivas -ecocardiografías, resonancias magnéticas, tomografías o medicina nuclear- son clave. Son rápidas, incruentas y capaces de detectar la enfermedad incluso antes de que se manifieste.
Más de 200 especialistas se reúnen en el Palacio Europa, en un congreso organizado por la Sección de Imagen Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología, para analizar hacia dónde se encamina el futuro de todo este «arsenal de herramientas», en palabras del cardiólogo de Txagorritxu Ángel Alonso.
La multimodalidad o el empleo de más de una de estas tecnologías para un diagnóstico preciso y la necesidad de crear en los hospitales unidades multidisciplinares en las que cardiólogos, radiólogos y especialistas en medicina nuclear aborden conjuntamente los casos son, en este sentido, algunos de los asuntos que se debaten estos días en la capital alavesa.
Listas de espera
Evitar duplicidades, optimizar recursos y reducir listas de espera son objetivos a perseguir. Según explicó Alonso, hoy se puede diagnosticar con precisión un problema coronario en menos de 48 horas, «y sin embargo el ciudadano no entiende que tenga que esperar semanas para eso».
Alonso y Cordo forman parte del equipo que impulsa la organización interna del futuro Hospital Universitario Alavés, proyecto que unificará las dos unidades de cardiología y que defendieron a capa y espada. «Ahora tenemos medicina nuclear en un sitio y cardiocirugía no invasiva en otro. Hay que diseñar estrategias y mejorar la eficiencia», indicó. En Txagorritxu radiólogos y cardiólogos se han coordinado para evaluar los cardioescáner.