Pudo ser un intento de robo. Es lo que la Ertzaintza piensa respecto al asesinato de Amaia Azkue, cuyo cadáver fue hallado el miércoles pasado en el embalse de Ibai-Eder, en Azpeitia. La revelación fue hecha pública ayer por el consejero de Interior, Rodolfo Ares, en el acto de homenaje al concejal socialista Froilán Elespe, asesinado por ETA. «La hipótesis principal, sin descartar ninguna otra, es que podría tratarse de un intento de robo», dijo.
El consejero no quiso, sin embargo, adelantar si las averiguaciones van a concluir en breve con el arresto del autor. «Lo que deseamos es poder detenerlo lo antes posible y ponerlo a disposición de la Justicia», señaló. A la vista de la información proporcionada por la Ertzaintza, todo parece indicar que Amaia Azkue fue abordada en el momento en el que se disponía a entrar en su coche o nada más hacerlo.
La víctima fue vista por última vez con vida en compañía de una amiga suya y de la madre de ésta, después de que las tres tomaran café en el establecimiento 'Errota', una panadería-cafetería situada en la calle Gipuzkoa de Zarautz. Sobre las doce y cuarto del mediodía, tras despedirse de ambas, se cree que Amaia recorrió las calles Gaztainpe, Zigordia y Geltoki Bidea para llegar al punto donde había dejado estacionado su vehículo, frente al supermercado 'Día'. La mujer aparcaba allí casi todos los días, después de dejar a sus hijas en la ikastola Orokieta.
Cuentas corrientes
La Ertzaintza piensa que la fallecida pudo haber sido abordada en ese momento. No se descarta que la hubiesen amenazado con la pistola de balines que posteriormente apareció en las proximidades de lugar donde fue hallado el cadáver. De igual manera, la Policía vasca intenta aclarar si la eligieron por casualidad, en aquel mismo instante, o por el contrario, la habían seguido.
En las últimas horas, se han investigado los movimientos de las cuentas corrientes de las que la fallecida era titular, por si en alguna de ellas se habría producido el mismo día de los hechos una operación de extracción de dinero. En este sentido, podría haber sido obligada a facilitar la clave secreta para operar en un cajero.
De todos modos, los investigadores no ocultan su extrañeza por la brutalidad que empleó el agresor. Amaia Azkue murió como consecuencia de los golpes que sufrió en la cabeza, que incluso le provocaron una fractura de cráneo. Los expertos reconocen que este comportamiento es poco frecuente entre los ladrones. Al menos, en Guipúzcoa no se ha observado hasta el momento un acto de esta naturaleza por un «simple intento de robo». En realidad, el hecho de que Amaia acabara muerta lleva a la Policía autónoma a sospechar que víctima y asesino podían conocerse.
Según transcurren las horas, aparecen nuevos datos. Fuentes próximas al caso reconocen que la recuperación del coche sustraído, así como las evidencias que se obtuvieron gracias a la autopsia les han permitido avanzar en la investigación. Los agentes no sólo han reconstruido las últimas horas de Amaia, sino que también han estudiado el itinerario del asesino a bordo del coche de la mujer. Para precisarlo, han visionado grabaciones de cámaras de seguridad de empresas y comercios próximos a la ruta que pudo seguir.
El cuerpo de Amaia Azkue permanece aún una disposición judicial. Hoy podría ser trasladado al tanatorio del barrio donostiarra de Rekalde. En tal caso el funeral se oficiará el martes en Orio.