Xabier Asurmendi es conductor de Tuvisa. Trabaja a turnos, de siete de la mañana a tres de la tarde o de tres de la tarde a once de la noche. Su mujer también trabaja, «a jornada partida», de mañana y tarde. Tienen dos niños pequeños, en edad escolar. «Y ahora mismo, con los horarios de ella y los míos, tenemos un descalabro importante en casa, no nos podemos organizar», relataba ayer a EL CORREO este vitoriano, que acumula casi doce años en la plantilla de la empresa municipal de transporte en autobús.
A mediados de diciembre solicitó a la dirección de Tuvisa una concreción y reducción de jornada, determinada de la siguiente manera: trabajar siempre en horario de tarde, de 15.00 a 23.00 horas, y reducir la jornada «atendiendo siempre al calendario escolar», a las vacaciones de Navidad y verano de sus hijos. «La ley permite una reducción de jornada diaria o acumulada. Yo la pido acumulada, para atender a mis hijos cuando no tengan que ir a la ikastola», explicaba.
Pero la empresa se niega y argumenta, en palabras del propio Asurmendi, además de posibles problemas organizativos, «que puede haber otros relacionados con el convenio, que no se permitiría hacer un contrato de sustitución -durante su ausencia- al 100% a otra persona». Una y otra parte hicieron estos planteamientos en el juicio que tuvo lugar ayer en Vitoria en el juzgado de lo social.
Aunque los argumentos de Tuvisa no le convencen al conductor porque «en los tiempos que corren también se pueden hacer contrataciones sin ser al 100%».«Ahora es mi caso personal, pero sólo es la punta de lanza. Porque seguro que hay otros trabajadores que se encuentran en una situación similar a la mía», añadía. Una quincena de miembros del sindicato LAB, al que está afiliado Xabier Asurmendi, se concentraron ayer delante del juzgado para respaldar a su compañero. Exhibieron una pancarta con el lema 'Tuvisa no concilia la vida familiar y laboral'.
«Hay otra compañera que también tiene un problema similar en cuanto a la conciliación laboral y familiar. No lo ha denunciado aún, a la espera del resultado de este juicio», planteaban algunos de los sindicalistas concentrados.