Dinero 'crudo' en forma de petrodólares para sustituir a los bancos y cajas de ahorros, necesitados de liquidez e incapaces de sostener inversiones en compañías industriales de maduración lenta. Algo así es lo que busca el presidente y también accionista de la firma aeronáutica alavesa Aernnova, Iñaki López Gandásegui, en las negociaciones que ha abierto con el fondo de inversiones Mubadala, propiedad del Gobierno de Abu Dabi. La empresa tiene 3.500 empleados, un activo superior a los 600 millones de euros y el pasado año vendió componentes aeronáuticos por un importe cercano a los 400 millones.
La operación se suma a la protagonizada hace tan sólo unos días por otra compañía que tiene la sede en Álava, Guascor, que ha sido vendida a una multinacional norteamericana por su propietario Joseba Grajales. Paradójicamente, Grajales fue también el fundador de lo que hoy es Aernnova y que en el pasado fue una división de Gamesa.
Parcial
En el caso de la empresa aeronáutica y a diferencia de Guascor, la venta no sería total sino de una parte del capital de la compañía que aún no ha sido concretado. Según algunas fuentes, el paquete de acciones en venta puede alcanzar hasta el 71%, ya que se mantendría en la sociedad el 29% que está en manos de López Gandásegui y otros miembros del equipo directivo. El empresario vasco adquirió estas acciones en 2006, para liderar el proyecto después de que Gamesa decidiese deshacerse de su división aeronáutica para centrarse en la producción de equipos de generación eólica y en la promoción de parques de producción de electricidad.
La crisis ha generado una evidente debilidad en el accionariado de Aernnova, ya que los accionistas que decidieron acompañar a López Gandásegui en su aventura eran en su mayoría entidades financieras. En concreto, Caja Castilla-La Mancha, intervenida por el Banco de España y ahora en manos de Cajastur, actuó como socio de referencia y se hizo con el control del 23% de las acciones. El Banco Spirito Santo, Isolux y un grupo de cajas de ahorros se reparten el resto de las acciones. La venta de participaciones industriales encaja perfectamente con la estrategia que ha desplegado el sector financiero español, necesitado de liquidez y reducción de su propio endeudamiento, así como de una mejora en sus ratios de fondos propios. De momento no han trascendido cifras concretas en torno a la valoración de las acciones.
Fuentes conocedoras de la operación han asegurado que las conversaciones con el fondo Mubadala de Abu Dabi se iniciaron en 2010. Incluso, el pasado mes de enero, Gandásegui acompañó al lehendakari del Gobierno vasco en una visita al país, durante la cual Patxi López mantuvo una reunión con Khalddon Khalifa Al Mubarak, primer ejecutivo del fondo Mubadala. Uno de los objetivos de aquel encuentro era evidenciar el respaldo institucional del Gobierno vasco a Aernnova y apuntalar un clima de confianza en las conversaciones con el fondo soberano de Abu Dabi.
Pata industrial
Aunque la búsqueda de un socio de recambio para las entidades financieras se antoja como el primer objetivo de estas negociaciones con Abu Dabi, algunas fuentes apuntan también a la existencia de un proyecto industrial que permitiría reforzar la compañía vasca. Abu Dabi tiene «un gran interés» en desarrollar actividades relacionadas con la ingeniería aeronáutica, sector en el que hasta ahora no ha tenido presencia pero que consideran como «de futuro».
Si para los bancos españoles la estrategia es estar 'de salida' en muchos proyectos industriales como consecuencia de su debilidad patrimonial, para los fondos soberanos de los países del Golfo Pérsico la situación es bien diferente. Tienen dinero 'fresco' que genera su explotación del petróleo, pero quieren tomar posiciones en sectores industriales que tengan futuro y en el que basar una parte de la economía de estos países cuando disminuyan las reservas de 'oro negro', del que actualmente depende más del 60% de su PIB.
En la actualidad, Aernnova tiene también en pleno proceso de desarrollo una división dedicada a la energía eólica, que está centrada en el diseño y construcción de prototipos de palas para aerogeneradores. La primera planta de esta filial, Aeroblade, se está construyendo en el Parque Tecnológico de Zamudio.