La décima reunión de la comisión de Seguimiento Ambiental del aeropuerto de Bilbao, que supervisa el impacto de 'La Paloma' en el entorno, evidenció ayer las discrepancias que los técnicos de Aena y algunos residentes del Txorierri mantienen en torno a los trabajos de insonorización realizados en la zona. Mientras los gestores del aeródromo aseguraron que las labores de aislamiento que se realizan en viviendas afectadas por el ruido de los aviones van viento en popa, colectivos vecinales y ecologistas denunciaron que la sociedad pública 'ahorra' al actuar «parcialmente» en algunos de los hogares.
Según el recuento elaborado por Aena, el plan de Aislamiento Acústico ha completado ya la insonorización de «230 viviendas -se trabaja en otras 81- y dos centros escolares», lo que ha supuesto hasta la fecha una inversión de 4,6 millones de euros. No obstante, estos datos difieren de los aportados por el grupo ecologista Lur Maitea, que mantiene que los hogares aislados rondan los dos centenares. «Hay algunas comunidades que se están negando porque los técnicos sólo quieren actuar en lugares puntuales de las casas», lamentó Consuelo Elosua, portavoz del grupo ecologista.
Su tesis la avalan algunas agrupaciones de residentes. «Vienen a casa y te dicen que te 'tapan' las habitaciones pero que en el comedor o la cocina no van a hacer nada porque los niveles de ruido no son suficientes», relataba Lourdes Rodríguez, vecina de la localidad. Como ella, fueron varios los afectados que trataron ayer de exponer sus quejas sobre las «carencias» del plan de insonorización, pero, tras ser acreditados por Aena para asistir como espectadores a la comisión de Seguimiento, «los técnicos y los alcaldes participantes -acudieron los de Derio, Erandio, Loiu, Sondika y Zamudio- decidieron que no podíamos entrar», denunció Rodríguez.
«¿Cómo se aísla un jardín?»
La fiabilidad de la 'huella de ruido' que genera el aeropuerto de Bilbao -base sobre la que se realizan los trabajos de aislamiento en las comunidades- también suscitó los reproches de Lur Maitea. «No tiene nada que ver con la realidad, las mediciones no se hacen con sonómetros, sino con un programa informático basándose en unos datos que se han negado a darnos», lamentó Elosua, tras advertir que en todo el área del Txorierri «miles» de afectados no alcanzarían niveles sonoros exigidos por la ley «aunque se hagan las mejores obras de insonorización». Además, «¿cómo se aísla un jardín, una plaza o los lugares de esparcimiento público y recreo?», se cuestionaba.