Desde la corrección política imperante y la asepsia quirúrgica, nada que objetar al bautizo bilingüe de nuestro territorio histórico. Pertenecemos a una comunidad autónoma con dos idiomas oficiales y, además, durante aquel Gobierno foral de coalición que presidía Fernando Buesa con el apoyo jeltzale, las Juntas Generales ya se pronunciaron por la duplicidad. Hasta aquí, todo irreprochable, limpio y sin mácula. Como era de prever, el talante del PSE aboga por el nombre en euskera y castellano, pero también se adhieren a la causa PNV, EB e incluso Aralar. Nada nuevo bajo el sol/eguzki en la oposición del PP hacia un lado y de ANV y EA por el otro.
Pero ahora nos adentramos en el territorio del galimatías, el enredo y los juegos florales. No se toma el modelo de la ciudad, sino que se invierten los términos como la imagen que devuelve el espejo y discuten entre ¡el guión y la barra! Ahora resulta que Vitoria-Gasteiz será la capital cabezona de una provincia de extremidades cortas llamada Araba/Álava. Y creo que nos preguntamos todos, ¿acaso no existen temas de mayor preocupación que el debate entre una tecla y otra del ordenador con el vendaval socioeconómico que nos zarandea como a monigotes bajo el yugo de los mercados?
El PNV aprovechó para meter la cuestión terminológica durante sus negociaciones con el PSOE, que emitió un grito de auxilio con el fin de apuntalar a Zapatero en La Moncloa y evitar elecciones anticipadas. Los jeltzales introdujeron el asunto de la denominación como guinda efectista a una tarta mucho más sustanciosa que incluía entre sus ingredientes el traspaso de la gestión del empleo. Como el Zadorra pasa por Vitoria colamos el viejo asunto del nombre, debieron pensar. Eso sí, Álava es el único territorio que discute sobre el guión y la barra. Bizkaia y Gipuzkoa lo han solventado con economía de medios. Así pues llamaremos a cada uno por su nombre mientras demasiada gente sella la cartilla del paro en Lanbide o hacemos las cuentas del desánimo sobre los años cotizados para una jubilación incierta.