Sola. Ni tan siquiera las diputaciones 'hermanas' de Vizcaya y Guipúzcoa -gobernadas también por el PNV- le irán a la zaga a la Diputación de Álava en su batalla contra la estrategia eólica impulsada por el Departamento vasco de Industria del Gobierno, que a mediados del pasado año consiguió el apoyo de los dos territorios mencionados y de Eudel, la asociación de municipios vascos. Álava quedó fuera y seguirá fuera, como ayer recalcó el nuevo diputado de Medio Ambiente, el peneuvista Andoni Erkiaga, que sustituyó a Mikel Mintegi (EA), enemigo declarado de los planes del Ejecutivo de Lakua con perlas como «ya está bien, nos están faltando al respeto como territorio».
Erkiaga compareció en las Juntas Generales para explicar sus planes durante los escasos cuatro meses que le quedan hasta las elecciones del 22 de mayo. El diputado habló de las «patatas calientes» heredades -léase plan de gestión del lobo o cárcel de Zaballa- y en líneas generales, abogó por mantener la política desarrollada a lo largo del mandato de Xabier Agirre.
Uno de los posicionamientos más esperados se refería al II Plan Territorial Sectorial (PTS) vasco de la Energía Eólica, un documento redactado por el equipo del consejero socialista de Industria, Bernabé Unda, y al que se han sumado Vizcaya, Guipúzcoa y Eudel. El PSE logró el consenso que no tuvo el Gabinete Ibarretxe -llegó a adjudicar varios parques-, pero al igual que antaño, Álava mantiene su firme rechazo a los proyectos. Y lo hace por criterios técnicos y por razones de peso, ya que la provincia soportaría el 80% de la generación de energía en toda la comunidad autónoma. Las líneas rojas las marca el plan foral Mugarri, un documento que blinda de aerogeneradores al 60% del territorio, sobre todo las zonas catalogadas como Red Natura 2000.
Apoyo a los ganaderos
Respecto al resto de «patatas calientes», el nuevo diputado defendió el plan de gestión del lobo aprobado por el Gobierno foral, pero sí matizó que «como todo en la vida, es mejorable». Por ejemplo, habló de «impulsar los cauces de información» y sobre todo, dar «más respaldo» a los ganaderos
Sobre el futuro embalse de Korrosparri, el proyecto que está llamado a solucionar los crónicos problemas de abastecimiento que sufren las principales localidades de la Llanada oriental (Salvatierra, San Millán y Asparrena), recordó lo ya dicho el lunes en las Juntas. Esto es, que han solicitado a la Confederación Hidrográfica del Ebro que lo incluya entre sus planes y que realice la evaluación ambiental para conocer si es factible. Se felicitó del consenso existente pero admitió que el Ayuntamiento de Asparrena no está muy por la labor.
Entre otras carencias, reconoció que no hay dinero para dotar de contenido a la casa del parque natural de Izki y que estas mismas dificultades derivadas de la crisis y que se reflejan en el presupuesto han provocado que el plan Mugarri, la 'biblia' foral de las energías renovables, apenas cuente con respaldo económico.