El movimiento que se apreció el pasado viernes 14 en el solar de la antigua chatarrería junto a la calle Butrón de Llodio no fue más que un espejismo. La entrada de máquinas y operarios en el terreno alegró a los vecinos de la zona que confiaban en que, por fin, se retomarían los trabajos de urbanización de la vía, iniciados a mediados de noviembre y abandonados antes de la reciente Navidad.
Resultó una falsa alarma. Durante toda la semana, no se movió ni una piedra en el terreno y los materiales permanecen aún apilados en el interior del vallado sin que haya asomo de actividad. «Estamos hartos. No nos han dicho nada y, a estas alturas, las obras casi tenían que estar terminadas», se lamentó un vecino de las inmediaciones.
Desde que comenzaron los trabajos, la empresa encargada, Excavaciones Olloquiegi, ha derribado el antiguo caserío, que amenazaba ruina por su precario estado. No obstante, los cascotes siguen por ahora en la parcela. El alcalde de Llodio, Jon Karla Menoyo, explicó hace una semana que el retraso podría achacarse al método que se pretende utilizar para sellar el terreno donde se levantaba la antigua chatarrería. La normativa estima que se trata de un suelo contaminado y, según el regidor, la previsión inicial era que las tierras afectadas quedaran enterradas durante la urbanización. Pero esta solución generaba un problema de cotas que estaba pendiente de resolver.
Dos meses y medio
La obra se adjudicó el pasado septiembre a Excavaciones Olloquiegi, la misma firma que se encarga de la instalación del ascensor y las escaleras mecánicas de Latiorro. En este caso, precisamente, el Ayuntamiento de la localidad alavesa ha solicitado al Gobierno central una prórroga hasta mediados de marzo para rematar su ejecución, que tenía el 31 de diciembre como fecha límite para su fin, según las condiciones impuestas por el Plan E, ayudas que financian este trabajo y que proceden de las arcas estatales.
Por su parte, la plaza triangular de la calle Butrón cuenta con un plazo de ejecución de dos meses y medio, por lo que debería estar terminada a finales de este mes, una previsión que parece que ya no se cumplirá. Los planos de la zona contemplan la creación de una quincena de aparcamientos solicitados por los residentes, uno de ellos para personas con discapacidad. Este detalle también retrasó la obra pues hubo que cambiar el proyecto inicial, que no los contemplaba. El acceso rodado se realizará junto a las nuevas escaleras de entrada al colegio Lamuza y el parking dispondrá de un espacio para maniobrar -al ser una parcela sin salida- y otro destinado a carga y descarga que podrán usar los vecinos.
El coste de salida de la obra de la calle Butrón era de 403.816 euros aunque finalmente costará 278.860 euros, lo que permitirá al Ayuntamiento pagar un 30% menos por la urbanización del solar.