La Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara recuperó ayer el esplendor y el lustre de los tiempos de la Ilustración española para tejer, en esta ocasión, el lienzo de la Euskadi moderna. Si a finales del siglo XVIII fue Goya el encargado de impulsar el alto lizo con su trabajo como pintor de cartones al servicio de la Corte, ayer fue el lehendakari, Patxi López, quien trazó el esbozo para sacar después del marco esa Euskadi universal y plural que seduce y fascina. Esa Euskadi, dijo, que «se puede saborear con los cinco sentidos». Y que ayer se cató en Madrid.
Anfitrión de un país que invitó a degustar sin prisas -el mismo que hace un año 'vendió' al calor de Fitur en un multitudinario acto que tuvo lugar en el edificio de la Bolsa de Madrid- el lehendakari, acompañado de sus consejeros de Turismo, Bernabé Unda; de Economía, Carlos Aguirre; de Interior, Rodolfo Ares y de Cultura, Blanca Urgell, regresó ayer a la capital de España para celebrar la histórica afluencia de visitantes del pasado año, para insistir en esa realidad de Euskadi como «país abierto y acogedor» y para dar las gracias a todos esos 'embajadores de Euskadi' que «con vuestro trabajo, con vuestro buen hacer y con vuestras vivencias compartidas recomendáis Euskadi como destino».
A ellos, a quienes «no han dudado» en asociar su imagen y su prestigio profesional a la marca Euskadi, se dirigió Patxi López apenas dos semanas después de concluir el mejor año de la historia del turismo vasco desde que se tienen registros. A nombre propios como Edurne Pasaban, Martín Berasategui, Amaia Montero, Igor Yebra, Modesto Lomba, Jon Sistiaga, Julio Salinas, Inma Shara, Juanma López Iturriaga, Miguel de la Quadra Salcedo o el grupo La Oreja de Van Gogh. Pero también a los cerca de 2.500 embajadores anónimos que, «cautivados por ella, han sacado Euskadi al mundo y han traído el mundo a Euskadi» gracias a la web euskadisaboreala.es, el lema que el Ejecutivo vasco lanzó hace ahora un año para plasmar negro sobre blanco su nueva forma de entender el turismo.
Así, ante más de 600 invitados de todos los sectores de la vida política, económica y social, Patxi López no se anduvo con sutilezas ni pecó de modestia. Y es que el acto de anoche en la Real Fábrica de Tapices no era sólo un mero encuentro de promoción turística. Tenía también una carga simbólica más acusada. Por segundo año, y en lo que supone un claro viraje con respecto a la política llevada a cabo por los gobiernos nacionalistas, Patxi López eligió la capital de España para loar los atractivos del País Vasco, en lo que supuso también un claro guiño a la comunidad que más visitantes envía cada año a Euskadi, por delante de Cataluña.
Y es que, los dos millones largos de visitantes que el pasado año se dejaron seducir por Álava, Vizcaya y Guipúzcoa no son fruto de la casualidad. «El ambiente tranquilo que respiramos y la desaparición del terrorismo, que cada día que pasa está más cerca, van a abrir aún más las puertas de nuestro país». Un país «abierto, que tiene encanto, que recibe con cariño» y, sobre todo, que «es amable».
Cinco ministros
Así lo describieron algunos de los presentes en un acto sin excesiva pompa -la sombra de la crisis sigue siendo aún demasiado alargada- que presentaron al alimón la actriz Miren Ibarguren y el periodista Iñaki Gabilondo. Su hermano y ministro de Educación, Ángel Gabilondo, encabezó junto a los titulares de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia; y de Presidencia, Ramón Jáuregui, la cohorte vasca que integra el Gobierno de Madrid. Junto a ellos, los también ministros Valeriano Gómez, titular de la cartera de Trabajo, y Miguel Sebastián, de Industria, así como el presidente del Senado, el también socialista vasco, Javier Rojo, la presidenta del Parlamento de Vitoria, la popular Arantza Quiroga; el delegado del Gobierno en Euskadi, Mikel Cabieces; y los alcaldes de Vitoria y de San Sebastián, Patxi Lazcoz y Odón Elorza. Se echó en falta a los principales dirigentes del PNV, aunque se vio al diputado en Madrid José Ramón Beloki y al parlamentario Mikel Martínez. También al director general de EiTB, Alberto Surio y al director del Museo del Prado, Miguel Zugaza.
Por lo demás, la fiesta fue un derroche de elogios hacia la tierra vasca, una apología de sus innumerables atractivos. El gastronómico lo pusieron en valor Fernando Canales, Senén González y Rubén Trincado, los tres cocineros que firmaron el cóctel. Del mundo empresarial estuvieron, entre otros, el presidente de EL CORREO, Santiago de Ybarra; el vicepresidente de Vocento, José María Bergareche y el director general de Medios Regionales, Iñaki Arechabaleta; el presidente de Telecinco, Alejandro Echevarría; el de Red Eléctrica, Luis Atienza; Miguel Lazpiur y José Guillermo Zubia, de Confebask; José Mari Aldecoa, máximo responsable de Mondragón; Marcelino Oreja, de FCC; Jorge Sendagorta, presidente de Sener; y Fernando Querejeta, presidente de Idom.
Los compromisos deportivos de equipos como el Baskonia y el Euskaltel mermaron la representación deportiva que abanderó la gimnasta y ahora también televisiva Almudena Cid. Junto a ella, numerosos rostros conocidos de la pequeña pantalla, el cine y el papel couché -Emma García, Carlos Sobera, Elías Querejeta, Imanol Uribe, Antxon Urrusolo o Ramón García- suscitaron el interés de 65 medios de comunicación que, ayer, bebieron Rioja y txakoli, comieron con label y se movieron al compás de Los Groovies y La Oreja de Van Gogh.