El PSOE y PP aplaudieron ayer el llamamiento a la unidad realizado por el Rey en Nochebuena para «proseguir y abordar juntos las reformas necesarias» que permitan afrontar con éxito la salida de crisis. Aunque los dos grandes partidos discrepan sobre el contenido de algunas de esas medidas de ajuste aprobadas o en preparación -la reforma laboral y del sistema de pensiones, entre ellas-, interpretaron la apelación de Don Juan Carlos a aunar esfuerzos como una muestra de que es un Monarca «pegado a su tiempo» y «al terreno». Los socialistas, además, consideran que sus palabras constituyen una defensa de las acciones emprendidas por el Gobierno.
La adversa coyuntura económica concentró gran parte del discurso navideño del Rey. En su habitual tono institucional, el jefe del Estado glosó la gravedad de la situación y dibujó un duro escenario para el próximo año, pero también dejó un espacio para el optimismo y la confianza en la «gran nación que es España». «La crisis ha requerido la adopción de importantes decisiones por parte de nuestros poderes e instituciones públicas a todos los niveles. A escala europea ha exigido concertar nuevas iniciativas. Pese a ciertos signos alentadores, todavía no se ha logrado una plena estabilización y recuperación internacional», señaló. «Es preciso seguir adelante con empeño. No caben actitudes individuales ni colectivas de indiferencia o de egoísmo que a la postre nos dañan a todos», defendió en un claro llamamiento a la unidad de «todos, empezando por nuestros partidos políticos y agentes económicos y sociales».
No es la primera vez que se pronuncia en términos similares. Ya en 2008, meses después de que estallase la crisis, apeló al «sentido de Estado» para que los partidos y los agentes sociales «tirasen del carro» juntos. La diferencia estriba en que en esta ocasión aplaudió, al menos de forma implícita, las «importantes decisiones» tomadas por las instituciones para sanear la economía. Algunas de ellas, las más impopulares -como la congelación de las pensiones, la rebaja del salario de los funcionarios o el abaratamiento del despido-, han desgastado la imagen del Gobierno. «Nada que valga la pena se consigue sin renuncias y sin entrega», apuntó en Nochebuena.
Reparto de sacrificios
«Hemos escuchado a un Rey pegado a su tiempo, defensor del rumbo de España y de las reformas que se están acometiendo para conseguir salir de la crisis con una sociedad más justa y cohesionada», se felicitó ayer la portavoz de guardia del PSOE, Elena Valenciano. También el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, elogió las palabras del Monarca, si bien matizó que la unidad en las reformas económicas debe ser «la del codo con codo, no de la comparsa» y menos aún «de ocurrencias e impulsos». Por contra, formaciones como IU, ERC, ICV, EA o el BNG le reprocharon que prefiriera obviar a los «responsables» de la situación y se limitara a pedir «esfuerzos a todos por igual» sin tener en cuenta que los recortes «ya han perjudicado a los más débiles».
El portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, entendió que Don Juan Carlos recurrió a los «lugares comunes» sin entrar en el fondo de la cuestión: «cuál es el modelo de reparto de sacrificios». Además, hizo hincapié en su«breve referencia» a ETA. El Monarca insistió en su alocución en que «no nos debe faltar determinación para acabar con esta lacra» y defendió la necesidad de arropar «con todo nuestro cariño y solidaridad a las víctimas del terrorismo». Erkoreka, al igual que Aralar -militantes de este partido se concentraron el día de Nochebuena frente a la sede de EiTB de Bilbao en protesta por la emisión del discurso-, vio en este extremo una prueba de que «en la Casa Real no son ajenos al rumor de que se produzca una declaración de tregua» y «no han querido situarse al margen de los tiempos y de las expectativas de la sociedad».