La consejera vasca de Educación, Isabel Celaá, precisó ayer que los universitarios que hayan cursado sus estudios en euskera no recibirán automáticamente el título del EGA al graduarse, sino que serán eximidos de acreditar su dominio a la hora de acceder a un puesto de la Administración. El Ejecutivo rectifica, de esta forma, las afirmaciones realizadas a mediados de noviembre por la responsable de Cultura, Blanca Urgell, quien dejó entrever que todos los estudiantes de modelo D estarían en posesión de un certificado oficial demostrativo de su dominio de la lengua vasca al acabar la carrera. Finalmente no será así, pero sí quedarán exentos de realizar cualquier tipo de examen adicional para valorar sus conocimientos de euskera, de la misma forma que «no se les exige una prueba similar en castellano», apuntó Celaá, que calificó ese requisito de «innecesario y probablemente discriminatorio».
Un portavoz oficial del departamento aseguró que las palabras de Urgell fueron «malinterpretadas» porque «nunca se pensó conceder el EGA» al alumnado euskaldun sino en articular una suerte de reconocimiento que, en este caso, se materializa en la «exención a la hora de acceder a un puesto en la Administración». Sin embargo, ha tenido que pasar más de un mes para que ambas consejeras matizasen la medida en la comisión parlamentaria de Educación, ante la que comparecieron a instancias del representante de EA Juanjo Agirrezabala, que pidió explicaciones sobre las intenciones el Gobierno vasco en esta materia.
Según Isabel Celaá, un joven que haya estudiado en euskera desde los 3 hasta los 23 años no debería estar obligado a realizar una prueba adicional de capacitación idiomática puesto que esas dos décadas de escolarización «deben ser convenientemente reconocidas». «¡No podemos tratar a nuestros jóvenes universitarios euskaldunes como extranjeros en su propio país!», enfatizó Celaá. «Es lo que consciente o inconscientemente estamos haciendo, pues sólo a los extranjeros se les requiere, por ejemplo, la certificación idiomática explícita en castellano en las convocatorias realizadas por la Administración pública vasca», apuntó.
La consejera se refería, por ejemplo, a las Ofertas Públicas de Empleo (OPE), en las que se exigen determinados perfiles lingüísticos en función del puesto al que se opte. A partir de la aprobación del decreto que regule estas medidas, en el último trimestre de 2011, los opositores en posesión de un grado universitario cursado en euskera estarán eximidos de presentar los títulos equivalentes al C1 (EGA, PL 2 en Educación o PL 3 en Administración General). Del mismo modo, los alumnos que hayan conseguido el título de Bachillerato u otro similar de enseñanza post obligatoria no tendrán que acreditar el B2 (equivalente, por ejemplo, la PL 1 en Educación, el PL 2 en Administración General). «De forma similar ocurrirá con el título de graduado en secundaria en lo que respecta al nivel B1, siempre y cuando en este caso la asignatura de euskera esté superada», añadió Celaá.
Enseñanza «de calidad»
Las exenciones serán válidas en todos los procesos en los que esas titulaciones sean exigidas como requisito o mérito. «Se trata de una medida prudente y adecuada al momento de generalización y normalización de la enseñanza en euskera», apuntó la consejera, que avanzó que su departamento aún debe concretar varios aspectos del futuro decreto. Por ejemplo, si podrán beneficiarse de estas exenciones los alumnos de modelo B -que, en algunos casos, sólo estudian una asignatura en castellano- o aquellos que realicen uno o varios cursos fuera de Euskadi (como es el caso del programa Erasmus). En este sentido, los responsables del Educación están trabajando con la UPV para determinar cuántos créditos cursados en euskera serían necesarios para acreditar la destreza en el conocimiento del idioma.
Si se cumplen los plazos previstos, el decreto entraría en vigor a comienzos de 2012. El Gobierno, en cualquier caso, está estudiando la posibilidad de aplicar con carácter retroactivo una medida que «nos permite levantar esa suerte de sospecha implícita sobre la enseñanza en euskera, que es perfectamente homologable, es de calidad y así debe ser reconocida».