Han encontrado un flanco débil y no paran de atizarnos y darle a Patxi López». La frase, pronunciada por un empleado de EiTB, ilustra el ambiente que se respira en la redacción de la radiotelevisión pública vasca. Euskal Irrati Telebista se ha convertido en el último año y medio en el protagonista principal de la batalla que el PNV y el Gobierno vasco mantienen tanto dentro como fuera del Parlamento de Vitoria.
La gestión del ente público tras el cambio en Ajuria Enea ha provocado las más sonoras broncas políticas de la actual legislatura. El Ejecutivo autónomo ha acusado a la dirección de Sabin Etxea de promover un «boicot» para que sus afiliados dejen de ver ETB-1 y ETB-2, y tener así un argumento de «desgaste constante» contra el Gabinete socialista. Mientras, los jeltzales, que durante tres décadas mantuvieron el control de esta empresa de forma férrea, responsabilizan al actual equipo directivo de promover la «censura» en la redacción, haber llevado al «descrédito» a la compañía y haber «dilapidado» las audiencias, que bordean ahora mínimos históricos tras la entrada en funcionamiento de la TDT.
La contienda afrontará su próximo asalto mañana durante la comisión de control de EiTB en la Cámara de Vitoria. Su director general, Alberto Surio, y el máximo responsable de los canales de televisión, Miguel Ángel Idigoras, comparecerán en una sesión que se prevé intensa. Ambos deberán dar explicaciones de, entre otros temas, el conflicto con los sindicatos por la apertura de expedientes a dos redactoras por una información sobre la ausencia del EBB en el aniversario del Estatuto de Gernika -sanciones que han quedado finalmente en un mero apercibimiento, aunque las centrales exigen su retirada por completo-. Los dos directivos tendrán que responder, asimismo, sobre la entrevista a Idigoras publicada por este periódico en la que el director de ETB reprochaba a «la izquierda abertzale y a sectores radicales del PNV» de estar «incendiando» la compañía desde dentro.
Un simple vistazo al orden del día de la sesión de mañana pone de relieve la pugna política que rodea a la radiotelevisión vasca. De los once puntos que deberán abordarse, sólo uno no requerirá de la intervención de Surio o Idigoras. Siete los plantea el grupo jeltzale, dos Aralar y uno EA y UPyD, respectivamente.
Fuentes cercanas a la dirección de EiTB reconocen que sus actuales gestores están expectantes por ver cómo se desarrolla la comisión. Creen que puede marcar un punto de «inflexión», bien para serenar «algo» las aguas, bien para «agudizar» la crisis institucional. El equipo de Alberto Surio se ha esforzado en las últimas semanas en tratar de «apagar el incendio» en la redacción y «templar gaitas». Consideran que los episodios recientes, de los que tendrán que rendir cuentas mañana, han «dinamitado» el normal funcionamiento de la empresa y entienden que ha llegado el momento de rebajar la tensión «con inteligencia».
El propio director general del ente vasco ahondaba en esta idea en conversación con EL CORREO. «Debemos entre todos sacar a EiTB de la batalla y el huracán político. Es lo que queremos tanto quienes estamos al frente de la casa como la gran mayoría de los trabajadores», se limitó a asegurar sin querer entrar en otras consideraciones.
La convulsa situación ha encendido alarmas incluso en Ajuria Enea. Según ha podido saber este periódico, el lehendakari ha mantenido una reunión en las últimas semanas con la dirección de EiTB para evaluar los daños y buscar soluciones. Durante la cita, celebrada en Ajuria Enea, Patxi López expresó la necesidad de introducir cambios en la programación para dar un impulso a la parrilla y mejorar las audiencias. El encuentro se produjo días antes de que los actuales gestores presentaran en público las novedades para la campaña de Navidad y la que arrancará en enero.
Suben algo las audiencias
El jefe del Ejecutivo y el equipo de Surio quedaron en volver a hablar en los primeros meses de 2011, una vez que la nueva programación arroje algunos resultados analizables. Esperan que para entonces se asienten las cifras del último balance, el correspondiente a noviembre, que ha supuesto una ligera mejoría. El canal en castellano ha repuntado seis décimas hasta situarse en el 8,4% de audiencia -lejos del 14,7% registrado en pleno cambio de Gobierno o el 12,8% de las primeras semanas con los nuevos gestores-, mientras que la emisión en euskera subió cuatro décimas, hasta el 2,2% -algo más cerca del 3% que, de media, tuvo en 2008 y 2009-. La mejor noticia, sin embargo, llegó desde Radio Euskadi. El último Estudio General de Medios (EGM) le concede el liderazgo en el País Vasco con 186.000 oyentes.
«Somos conscientes de que Euskal Telebista se ha convertido en uno de los principales temas de hostigamiento al Gobierno vasco». Portavoces de la Lehendakaritza no ocultan el excesivo foco político que soporta la radiotelevisión autonómica y lo achacan a una campaña del PNV para «golpear de forma constante» a López, recurriendo, en su opinión, a «burdas manipulaciones».
En conversaciones más privadas reconocen que se ha convertido en un «flanco débil» para el Ejecutivo y uno de los temas preferidos por la oposición para centrar sus críticas, junto a la situación de la Sanidad pública y la defensa del euskera. «Están intentando demoler EiTB y no se dan cuenta de que debilitan a la propia institución», advierten fuentes gubernamentales, que consideran «poco patriótico» el comportamiento de los jeltzales. «Si el PNV vuelve a gobernar, que algún día sería lo lógico, ¿quién va a levantar el ente? Es necesario realizar un llamamiento a la responsabilidad», añaden.
El Gabinete socialista ha salido en las últimas semanas a defender la gestión en Euskal Telebista, con gruesas palabras contra los jeltzales del lehendakari y de la consejera de Cultura, Blanca Urgell. Unos gestos que, según fuentes cercanas a la dirección del ente público vasco, han sido acogidas con satisfacción en el equipo de Surio. Los actuales responsables de la radiotelevisión reconocen a sus más cercanos haber sentido «algo de frío» en su primer año de mandato. Consideran que el Ejecutivo, «o al menos el PSE», debería haber salido en su defensa «de forma contundente» mucho antes. Una falta de respaldo nítido desde el principio que, admiten, hizo que se «trastocaran los papeles» y que tuvieran que ser los propios directivos quienes defendieran su trabajo frente al «acoso» del PNV. En este sentido interpretan las declaraciones que el director de ETB, Miguel Ángel Idigoras, realizó a EL CORREO, en las que criticaba los pactos tácitos que, en su opinión, mantuvieron los anteriores responsables nacionalistas con el entorno de Batasuna para repartirse el control interno de la empresa.
Defensa nacionalista
Una denuncia que, para buena parte de la actual dirección, deberían haber lanzado los socialistas cuando advirtieron las primeras críticas del PNV. Diversas fuentes consultadas por este periódico aseguran que el equipo de Surio espera que «el Gobierno y el PSE» mantengan ahora la «misma firmeza» que Patxi López y Blanca Urgell han demostrado en las últimas semanas. Entienden que los responsables de la gestión deben quedar «al margen de la confrontación» y dedicarse «en exclusiva» a pensar en cómo mejorar el producto y hacer «una televisión de calidad». Que se peguen otros, vienen a demandar.
No les será fácil. La formación que preside Iñigo Urkullu ya ha anunciado que mantendrá la misma línea de control sobre EiTB. «No nos van a poner una mordaza», proclamó su portavoz para estos temas en la Cámara vasca, Luke Uribe-Etxebarria. El parlamentario niega que su partido mantenga una campaña contra Surio y su equipo para desgastar a Patxi López, y recuerda que socialistas y populares también realizaron una labor de control sobre Euskal Telebista en la anterior legislatura.
«Ha habido un claro deterioro de la imagen de EiTB y deben ser los actuales gestores quienes asuman su responsabilidad. Es inaudito que echen la culpa a los demás de lo que ellos no están sabiendo hacer bien», advierte. El representante jeltzale entiende, además, que sería «una irresponsabilidad» si su partido mirara para otro lado y no se dedicara a «defender» a la radiotelevisión vasca. Por el momento, los jeltzales no piensan pedir dimisiones por los «nefastos» resultados que está cosechando la empresa.
Uribe-Etxebarria subraya, no obstante, que «son los ciudadanos» quienes están dando «la espalda» al ente autonómico y quienes «están utilizando el mando de su televisión» para conectarse con otros canales porque «lo que ven en ETB no les gusta».