La construcción de la nueva planta de tratamiento que pondrá fin a los habituales problemas con el agua potable de Carranza, el municipio más extenso de Vizcaya, ha sido adjudicada por casi 6 millones de euros, dos millones menos de los previstos en la licitación. La Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Construcciones Poza e Hidroambiente ha sido la seleccionada para poner en marcha una depuradora que en «julio de 2012» sustituirá las tres instalaciones que funcionan en la actualidad. La estación ha sido diseñada con el ambicioso objetivo de «erradicar» de forma «definitiva» el fantasma del agua contaminada en el valle, una de las pocas zonas del territorio histórico que sufre problemas de estas características.
La construcción de esta nueva planta comenzará en abril del próximo año, según adelantó ayer el jefe de servicio de Abastecimiento, Pedro Zubía. El responsable foral compareció ayer en las Juntas Generales junto al diputado de Medio Ambiente, Iosu Madariaga, para dar cuenta, a petición del PP, del estado en que se encuentra la ejecución de esta importante infraestructura para Carranza. Según explicaron, en la actualidad se está redactando el proyecto constructivo, que estará culminado el próximo marzo. Será entonces cuando las máquinas puedan empezar a trabajar sobre el terreno. De forma paralela, los técnicos de la Diputación han comenzado la redacción de los proyectos de las distintas conducciones que alimentarán el depósito. Las obras de estas 'ramificaciones' se irán licitando en función de la «disponibilidad presupuestaria», adelantó Zubía.
Contaminación por purines
El jefe de servicio aseguró que el método actual de suministro, descentralizado en tres estaciones, se diseñó pensando en la dispersión poblacional de Carranza. El sistema, sin embargo, se encuentra «descompensado» por las distintas «problemáticas» a las que se enfrenta cada una de las zonas del valle, lo que en ocasiones provoca «interrupciones» en el abastecimiento y «falta de calidad» del agua.
Uno de los principales quebraderos de cabeza son los episodios de contaminación que se producen en algunos manantiales de la zona derivados de los vertidos de purines por parte de los ganaderos. A este respecto, adelantó que desde el pasado noviembre el sistema de La Cadena-Matienzo ha sufrido este tipo de situaciones. Madariaga, por su parte, quiso recalcar que a pesar de estos problemas «nunca» se ha suministrado agua «de mala calidad».