No es el Barça-Real Madrid, pero el derbi que hoy protagonizarán el Eibar y el Alavés en Ipurua se ha convertido ya en un clásico. Independientemente del puesto que ocupe cada uno, sus enfrentamientos han crecido en rivalidad desde que se ven las caras con asiduidad, pero el hecho de que los vitorianos se presenten en la localidad armera con el liderato en la mano y que el equipo de Javier Mandiola esté dispuesto a arrebatárselo concede a la cita un interés máximo.
Para ninguno de los dos equipos es un partido más, aunque los entrenadores se esfuerzan por asegurar que la Liga no se decide hoy. El que gane saldrá muy reforzado, pero más que nada en el aspecto psicológico, porque nada se resolverá hasta la recta final del campeonato. Aún así, es una excelente prueba para ver cómo responden ambos ante un rival de nivel parejo. El Eibar sufrió una derrota ante el Mirandés y empató frente al Real Unión, mientras que el Alavés ganó en el feudo irunés, pero perdió en casa ante el cuadro mirandesista.
Mandiola admite que es «un test importante. El Mirandés demostró ser el mejor equipo que ha pasado por Ipurua. El Alavés está a ese nivel. Sin embargo, el play-off está muy lejos y, por lo tanto, no va a ser determinante. Aún así, sólo un partido más y se ve que en pocas semanas todo cambia. Hace cuatro jornadas les llevábamos siete puntos y ahora están por delante, así que un partido no resuelve nada».
Sabe que el Alavés es un rival peligroso porque necesita muy poco para ganar. «Viene de ganar cuatro seguidos y ha marcado en todos los partidos. Defensivamente es un buen bloque y tiene dos delanteros que viven del gol, como Jito y Geni, y gente como Casares, que está momento dulce».
Dice que «puede que piensen que estamos más obligados a exponer, pero nosotros estamos acostumbrados a ellos. No sé lo que puede dar, pero no creo ni que vengan a pecho descubierto, ni que se queden atrás».
Retoques obligados
El técnico eibarrés no podrá poner en liza a su equipo de gala debido a las bajas de Lombraña y Altuna, dos piezas básicas para él, pero si en algo se destaca la plantilla es precisamente en el elevado número de efectivos a esas líneas.
Natxo Garro suplirá al capitán en el doble pivote tal y como lo confirmó él mismo, aunque como no tiene otro Altuna, maneja diferentes opciones para intentar que la ausencia del de Ibarra se note lo menos posible. «Otro podrán hacerlo mejor o peor que él, pero la misma labor es imposible. Tenemos la opción de situar a Carlos Rubén o Abaroa, un utilizar un segundo delantero en ese puesto. Tenemos diferentes opciones, pero aún no hemos tomado una determinación».
Es un hecho que va a tener que hacer un mínimo de tres cambios respecto al once que jugó en Las Gaunas, ya que Bingen Erdozia se cayó de la lista tras sufrir una contractura. «Teníamos dudas sobre si iba a jugar con nosotros o con el filial y ahora no las hay, porque no puede jugar con ninguno». Kijera jugará de inicio por primera vez desde hace casi dos meses, mientras que el preparador azulgrana aún tiene dudas sobre el estado de Lago Junior, que ha estado casi una semana parado por una bronquitis.