En la época romana, cuando la calzada que unía Astorga y Burdeos pasaba por Álava, el territorio ya era un importante eje de comunicaciones para concretar operaciones comerciales más allá de Hispania. Y desde entonces, y hasta la actualidad, siempre se ha puesto de manifiesto este cruce de caminos como nexo de unión para la entrada y salida de mercancías por su estratégica situación en el mapa.
De hecho, más de 7 millones de metros cuadrados se dedican en Álava a lo que ahora se conoce como logística y hay más de 200 empresas con actividades en este pujante sector -sin incluir a los autónomos-, que ha crecido un 8% anual durante el último lustro.
El territorio cuenta con un importante corredor en torno a la Autovía del Norte Madrid-Irún (A-1), donde en apenas 60 kilómetros se ubican centros logísticos de mayor o menor capacidad; desde los polígonos industriales de Okiturri y Asparrena-San Millán -ambos en Araia-, pasando por los de Salvatierra y Galzar, el de Júndiz -con el Centro Internacional de Transportes y Logística de Vitoria (antes CTV)-, el aeropuerto de Foronda, los parques empresariales de Subillabide y Los Llanos hasta llegar a Arasur, en Rivabellosa.
Esta plataforma, inaugurada en enero de 2006 como la mayor desde el punto de vista logístico del norte de España, figura en las últimas semanas en el primer foco de la actualidad después de la decisión de la Autoridad Portuaria de Bilbao (APB) de elegir Pancorbo, en Burgos, para construir una terminal logística ferroportuaria (TELOF o 'puerto seco') y descartar Arasur. Una preferencia que ha reactivado a las instituciones alavesas y a las propias formaciones políticas en torno a la importancia de la logística de transporte para el desarrollo económico del territorio. La reacción ha tenido como primer logro la admisión, por parte de la Autoridad Portuaria, de una propuesta alternativa de Arasur.
En cualquier caso, el calado de la logística alavesa es, según los expertos, lo suficientemente poderoso como para resistir un embate negativo. «Tenemos grandes superficies de suelo, gozamos de una ubicación estratégica y las infraestructuras y las comunicaciones son excelentes», coinciden algunos agentes implicados como el gerente de Arasur, Fernando Hernández; la diputada de Innovación y Promoción Económica, Arantza Zenarruzabeitia; los responsables del Centro Internacional de Transportes y Logística de Vitoria, Alfredo Maíllo, y de la sociedad Gilsa que gestiona el polígono de Júndiz, Carmen Calles; y el presidente de la Cámara de Comercio, Gregorio Rojo.
Falta de unidad de acción
Pero a pesar de estas potencialidades, también cabe la autocrítica, por la ausencia de unidad de acción -al mismo tiempo demandada por los propios 'actores' interesados-, no solo en el asunto de Arasur sino en todo lo relacionado con la logística. Ha tenido que llegar una noticia negativa para que instituciones públicas y entidades comerciales muevan ficha reivindicando, al unísono, que el futuro de la logística vasca debe pasar por Álava.
El último estudio realizado por la Cámara ya incidía en la necesidad de implantar una estrategia conjunta del sector logístico. Esta organización apuesta por «promocionar en el exterior la oferta logística de Álava», explica Rojo, desarrollando «una actividad comercial y de marketing en torno a una marca 'paraguas', capaz de transmitir el potencial conjunto» del territorio.
Y Arasur, precisamente, y el Centro de Transportes de Júndiz son dos referentes. En la plataforma multimodal de Rivabellosa, situada en el eje-bisagra entre el Arco Mediterráneo y el Atlántico -a 20 kilómetros de Foronda y 65 del Puerto de Bilbao y 120 del de Pasajes-, operan empresas importantes como DHL o Gamesa. Destaca su fácil acceso a las autopistas AP-68 (Bilbao-Zaragoza) o AP-1 (en el tramo Armiñón-Burgos) y también la oferta de servicios como hotel de tres estrellas y 96 habitaciones, seguridad privada «las 24 horas de los 365 días del año» y un parking vigilado para 197 camiones.
Hernández concede especial importancia a la terminal ferroviaria «ya asentada en Álava» (Arasur-Barredo) y con ventajas como «su cercanía a Miranda (a 150 metros)» -a pie de línea de la vía férrea Castejón-Bilbao- y a los centros de almacenamiento de las mercancías.
Aunque el Puerto de Bilbao haya asegurado que Arasur no tiene acceso ferroviario directo, quizá para justificar su apuesta por Pancorbo. Pero lo cierto es que el proyecto de la dársena vizcaína en Burgos forma parte del programa de ayudas para infraestructuras contempladas en el Plan Garoña por el Ministerio de Industria para afrontar el día después del cierre de la central nuclear. Y se estima que la APB percibirá 2,1 millones anuales durante un periodo de cuatro años.
Ferrocarril incorporado
Otro aspecto a favor de Arasur -Caja Vital y el grupo catalán Abertis son sus máximos accionistas, cada uno con un 44%- es su enorme extensión de terreno, 2 millones de metros cuadrados, cuatro veces más que la superficie reservada por la Autoridad Portuaria de Bilbao en el polígono de El Prado, de Pancorbo (480.000 metros).
En este mismo corredor logístico de la A-1 está el Centro Internacional de Transportes y Logística de Vitoria, en el polígono de Júndiz (a 5 kilómetros de Foronda, 75 del Puerto de Bilbao y 117 de Pasajes). «Es la primera plataforma logística que ha introducido el ferrocarril en Júndiz desde el puerto de Bilbao», sostiene Alfredo Maíllo, director gerente del conocido como CTV.
Este centro comenzó a funcionar en el año 1990 pero fue en 2003 cuando duplicó su superficie inicial y desarrolló 120.000 metros cuadrados para la intermodalidad (ramal ferroviario para almacenes con doble acceso vagón-camión). En la actualidad ocupa 780.000 metros «y tenemos 80.000 disponibles de superficie intermodal operativa», añade.
Un millar de profesionales dedicados al transporte y la logística trabajan en este centro que, «a diferencia de los de Irún y Vizcaya, cuenta con ferrocarril interior», plantea Maíllo. De hecho, la terminal de carga de Adif, en contacto físico con el CTV, está sobre el eje ferroviario Madrid-Irún. Un parking para 182 vehículos industriales, seguridad privada o gestión aduanera son servicios complementarios, «dirigidos a trabajar al más alto nivel».
El Centro de Transportes de Vitoria es una parte del polígono industrial de Júndiz, el más grande del País Vasco y que puede llegar a convertirse en uno de los nudos logísticos ferroviarios de carga más importantes de España. Alrededor de 500 empresas de diferentes sectores (además de logística, automoción, metal o química) están instaladas con unos 8.000 trabajadores.
«Es un hecho constatable que gozamos de buenas infraestructuras. Y pocos territorios pueden decir que tienen una oferta tan completa de zonas industriales y logísticas y un aeropuerto cercano como en Álava con el corredor de la A-1», destaca Carmen Calles, gerente de Gilsa, entidad gestora de Júndiz y participada por el Ayuntamiento de Vitoria (58,22%) y Sprilur (41,78%), sociedad dependiente del Gobierno vasco encargada de gestionar el suelo industrial de la comunidad.
Puerto ferroviario en Júndiz
La potencialidad de Júndiz crecerá a partir del año 2013. Lakua quiere hacer del polígono vitoriano la puerta de entrada y salida de mercancías por ferrocarril de Euskadi, un nudo logístico apto para operar en los anchos de vía ibérico e internacional. La inversión ascenderá a 120 millones de euros, hasta 2037, cuando la terminal podría llegar a manejar 290.000 toneladas al año. Ocupará 48 hectáreas.
Cerca de Júndiz están los polígonos de Subillabide y Los Llanos, dos de los catorce de la red de Álava Agencia de Desarrollo -socio mayoritario también, con un 45%, del CTV-; el de Subillabide es uno de los que más expectativas está generando. El recorrido logístico por la A-1 prosigue por las zonas industriales de Salvatierrra y Galzar, cerca de la línea ferroviaria Madrid-Irún. Y concluye en los polígonos de Okiturri y Asparrena-San Millán; el primero, a tres kilómetros de Araia, es centro de empresas relacionadas con el transporte, mientras que el segundo alberga instalaciones de Michelin.
«Trabajamos para tener la mejor infraestructura logística», destaca la diputada Arantza Zenarruzabeitia, «para disponer de suelo. Y por calidad y servicios somos competitivos, e incluso superiores a otros, al margen de los precios».