Emilio Butragueño, director de relaciones institucionales del Real Madrid, ha querido suavizar la polémica suscitada entre José Mourinho y Manolo Preciado -entrenador del Sporting- y ha asegurado que «cada uno tiene su carácter y puede perder los nervios en un momento determinado». Defendió a capa y espada al técnico del equipo blanco y enmarcó sus excesos verbales en su personalidad arrolladora, competitiva y visceral, que en ocasiones le hace traspasar los límites de la corrección. «Mourinho tiene una manera de ser y, cuando le preguntan, responde lo que piensa».
Butragueño censuró las palabras de Preciado y subrayó que el luso «no es un mal compañero», en alusión a las acusaciones vertidas por el preparador sportinguista, que también le había llamado «canalla» y se mostró partidario de acomodarle entre los hinchas ultras del conjunto gijonés. El directivo blanco trató de mantener un discurso conciliador, de cicatrizar las heridas, aunque se encargó de recordar a todo el mundo que «el Real Madrid no ha fichado a Mourinho para hacer amigos».
El último capítulo de la polémica se vivió instantes después del partido en El Molinón, concretamente en el aparcamiento del estadio sportinguista. Las versiones que llegan son contradictorias pero todas las partes coinciden en lo siguiente: hubo un enfrentamiento verbal entre Preciado y un ayudante de Mourinho que, supuestamente, le dijo que su equipo se iría a Segunda. El cántabro se encaró con él -parece que con anterioridad varios integrantes de la expedición blanca habían cantado lo mismo- y lanzó una botella al suelo, gesto que hizo que su interlocutor se metiera en el autobús. «Nunca tiré nada contra el autocar y mucho menos me toqué los genitales», manifestó Preciado para desmentir las versiones que llegaban de Madrid.
«Grandísimo entrenador»
«Yo no lo vi... pero todos somos personas y en un momento podemos perder los nervios», contemporizó Butragueño, partidario de olvidar el incidente poligonero y de centrarse «en lo que viene». «El pasado -predicó- nos tiene que servir para aprender». El directivo merengue destacó que «todo lo que pasa con el Real Madrid se magnifica» e insistió en defender a Mourinho, que tampoco podrá sentarse en el banquillo ante el Athletic porque aún debe cumplir un partido de sanción. «Lo que opine la gente de fuera no podemos controlarlo. Tenemos que pensar en lo que nos interesa, en que el equipo esté en las mejores condiciones para que se desarrolle el talento de los jugadores».
En ningún momento censuró la actitud del preparador luso, nada de autocrítica, y se reafirmó en uno de sus postulados fundamentales: «Mourinho está acostumbrado a ganar, a entrenar equipos importantes y maneja muy bien este tipo de situaciones. No le fichamos para hacer amigos, sino que haga al equipo campeón y está demostrando que es un grandísimo entrenador». El directivo se empeñó en rescatar el lado más caballeresco del portugués e insistió en que «Mourinho es muy respetuoso con sus compañeros de profesión. A partir de ahí, que cada uno haga las interpretaciones que quiera».