El paseo más emblemático de la ciudad, el que enlaza la Plaza de la Virgen Blanca con el pueblo de Armentia y su basílica de San Prudencio con una longitud aproximada a los tres kilómetros, ya tiene carril bici. Y ha nacido con un carácter híbrido basado en su actual diseño urbano: se comparte espacio con los peatones en los amplios paseos, y con los vehículos en las calzadas. Siempre en función de las características y dimensiones de la calle en cada punto.
Hay quien cuestiona su necesidad porque el amplio paseo peatonal permite en teoría una convivencia amable, casi siempre, entre ciclos y paseantes, pero también existen quienes lo demandan porque algunos ciclistas circulan a la carrera y crean inseguridad entre unos paseantes en los que predomina la gente mayor. También la escasa circulación de vehículos invita a usar la calzada, pero todavía no ha calado en Vitoria la cohabitación entre coches y ciclos, algo que reivindica el colectivo Bizikleteroak.
Precisamente, uno de lo valores del nuevo bidegorri es ser fruto del consenso entre los representantes de este colectivo y los técnicos municipales. Por el contrario, uno de los problemas generados es que ha obligado a eliminar 120 aparcamientos de las calles paseo de Cervantes y avenida San Prudencio. En ambos casos, las plazas perdidas están en la acera de los números impares.
El vial está presupuestado en 327.000 euros y ha sido sufragado a través de los nuevos fondos del Plan E impulsado por el Gobierno central, que en 2010 han reservado 25,1 millones para Vitoria. Además, forma parte del itinerario R-3 del plan director de movilidad ciclista.
El bicicarril une el centro de la ciudad con Armentia a través de calles como General Loma, los paseos de La Senda, Fray Francisco, Cervantes y la avenida San Prudencio. Conecta con el bici carril de la Avenida Gasteiz a través del bidegorri de Micaela Portilla y el parque de La Florida. También se une con el del paseo de la Universidad a través de Corazonistas y con el de Lasarte por la plaza Amadeo García de Salazar, originando una tupida red de bidegorris bien conectados en la zona suroeste de Vitoria.
Pequeñas obras
Para llevar a cabo el proyecto han sido necesarias alguna obras menores como traslado de semáforos, rebajes para cruces de calzada, fresado y repintado de marcas viales, señalización vertical y horizontal y el empotrado de losas de granito en el suelo. Los trabajos más importantes se han realizado en el cruce de Cadena y Eleta, con Luis Heinz y Ramón y Cajal.
La nueva configuración de este tradicional paseo ya ha empezado a crear algunos conflictos, especialmente cuando lo peatones indican a los ciclistas poco escrupulosos por dónde deben ir ahora. «Cuando lo he hecho, he tenido que escuchar frases dichas con tan mala educación como '¡Y a mí qué! ¡Ocúpese de sus cosas!'», observa el paseante J. L. Armentia.
En Bizikleteroak, que ha apoyado el itinerario, prefieren esperar un tiempo antes de emitir una valoración sobre su funcionamiento. Lo que está claro es que se trata de un buen laboratorio sobre el futuro de los bidegorris en áreas urbanas puesto que combina las dos opciones de calzada y acera.