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Vuitton se pone las botas

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Vuitton se pone las botas

La firma gala cierra zonas de sus tiendas y recorta los horarios por falta de stock. Vende más que nunca pese a la crisis

07.11.10 - 02:55 -
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En tiempos de recesión, Louis Vuitton muestra su mejor cara. Mientras muchas casas aguantan como pueden la tormenta económica, la emblemática firma francesa se pone las botas. Quizá más de lo que quisiera, ya que despacha sus artículos de marroquinería a tal velocidad que no le da a tiempo a reponer las estanterías con nuevo género. Los icónicos bolsos en lona damier, especialmente los supercopiados 'speedy' o 'deauville', o en tela monogram, como los 'neverfull' o 'keepall', vuelan. El buque insignia de LVMH, uno de los grandes emporios mundiales del lujo, se ríe de la crisis. La marca fundada en 1888 y perteneciente al mismo grupo de Marc Jacobs, Loewe, Givenchy o Donna Karan ha confirmado un secreto a voces: hay gente dispuesta a rascarse el bolsillo con generosidad hasta agotar existencias.
LVMH, que tiene por norma no hacer públicos los resultados de ninguna de sus filiales, está que lo tira. Es el reverso de la alemana Escada, que sigue sin levantar cabeza, o de Christian Lacroix, que se despidió de la alta costura tras declararse en suspensión de pagos. El grupo propiedad de Bernard Arnault ha saldado el tercer trimestre de 2010 como uno de los mejores de su larga historia al lograr 14,2 billones de ingresos y crecer un 19% con respecto al mismo periodo del año anterior.
La marcha de Vuitton tiene mucho que ver en la cuenta de resultados. Las consecuencias, sin embargo, le han creado un problema que para sí quisiera la competencia tras verse obligada a cerrar al público zonas de sus tiendas y adelantar el horario de cierre por falta de stock. Los dependientes de la tienda insignia de los Campos Elíseos parisinos, donde los japoneses, sobre todo, hacen cola como quien espera el turno en la charcutería, llevan saliendo desde finales de septiembre a las seis de la tarde, una hora antes de lo habitual, antes de quedarse de brazos cruzados.
Vuitton se ha quedado sin suministro en París y en otras muchas ciudades de Europa. Sus artesanos no dan abasto pese a reforzar la plantilla a lo largo de este año con 310 nuevos empleados en las trece fábricas que tiene en Europa, dos de ellas en la localidad barcelonesa de Barberá del Vallés. «Fabricamos igual que hace 150 años. Detrás de cada producto hay un artesano», explica a 'V' Carlos Delso, director general de Louis Vuitton para España, Portugal y Marruecos.
A principios de 2011 pondrá en marcha otro taller en el sur de Francia para acelerar los ritmos de producción «sin comprometer la calidad. Hay que alinear la demanda a la capacidad de producción de los artistas». Además de bajar antes la persiana, en ciudades como Bilbao, donde la firma desembarcó hace dos años, han cerrado al público una de las dos plantas de su boutique. «Es una medida temporal. Tenemos muchos problemas de abastecimiento. Debemos ser responsables con nuestra tradición histórica, pero garantizando la demanda», reconoce Delso.
«Jamás haremos rebajas»
-¿No resulta paradójico que vendan más que nunca?
-Hay que vivir la crisis como una oportunidad. Aprovechamos estos momentos difíciles para reforzar nuestros principios. Seguimos siendo una marca que no hace ni hará nunca descuentos ni montará 'outlets'.
-¿Qué les distingue de otras empresas que están con el agua al cuello?
-Como dice mi presidente (Yves Carcelle), siempre que ha habido una crisis nos ha ido mejor y hemos acabado ganando cuota de mercado. Somos fieles a los valores que aplicamos desde hace más de 150 años.
Carlos Delso opina que es en los periodos «más duros y complicados» cuando la industria del lujo, especialmente, debe dar la talla. «Los nadadores más fuertes son los que ganan o van más deprisa cuando nadan contra corriente. Esos son los buenos. Nadar a favor de corriente es más sencillo para todos», apunta.
Nadie duda de que detrás de las decisiones adoptadas por la marca más prestigiosa del mundo, a juicio de International Business, destaca la pujanza del mercado chino y la necesidad de hacer acopio de cara a las próximas navidades, uno de los periodos de facturación más fuertes de la temporada. Fuentes de la empresa, que dispone de 457 establecimientos, se congratulan de que las «cosas nos van bien en todas partes; no sólo en China». Delso lo achaca a la política «global» que proyecta la compañía, «con una publicidad creativa y colecciones excitantes iguales en todo el mundo».
-¿No temen morir de éxito?
-No vamos a morir nunca porque estamos poniendo remedio para que esto no ocurra.
-Pero no tienen qué vender.
-Hemos pasado por periodos de guerras, crisis... Louis Vuitton lo ha vivido todo y hay que tomar decisiones complicadas como la que nos toca ahora, no para morir de éxito sino para vivir de él y ser aún más fuertes y deseados.
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Carlos Delso, director general de Louis Vuitton.

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