«Parece bastante obvio que no están los tiempos para comprar arte», reflexionó el pasado verano el viceconsejero de Cultura, Antonio Rivera. Pues dicho y hecho. El Ejecutivo autónomo ha decidido recortar la partida que cada año destina a la Tenedora del Museo Guggenheim Bilbao (sociedad encargada de adquirir y gestionar sus fondos artísticos) en más del 50%, y de esta manera pasará de los 2,9 millones previstos inicialmente a tan solo 1,4. Así se hizo público ayer en una comisión parlamentaria que, en un principio, se antojaba un mero trámite pero que puede marcar el inicio de un nuevo episodio en la guerra que el Gobierno vasco y la Diputación de Vizcaya mantienen con la pinacoteca bilbaína como campo de batalla.
Y es que, aunque esta medida ya había sido avanzada públicamente y en repetidas ocasiones por la consejería de Blanca Urgell, su decisión «no ha sido ni consensuada ni consultada» con el Ejecutivo vizcaíno, la otra institución que sostiene los presupuestos del Guggenheim. Hasta la fecha ambas administraciones habían sufragado a medias tanto el gasto corriente de la pinacoteca (el dinero necesario para mantenerla abierta) como las inversiones de la Tenedora. Así lo recogen los estatutos del museo. De hecho, como muestra de esta unidad de acción, a mediados de este año ambas pactaron, por iniciativa foral y empujados por la crisis, una reducción de 300.000 euros en sus aportaciones para la adquisición de obra.
El conflicto se plantea porque la Diputación ya ha presentado su previsión de gasto de cara a 2011 y en ella se ajusta a los cálculos previstos en relación a la pinacoteca. Una partida global de 6,8 millones de euros: 3,9 para los gastos corrientes (igual que el Ejecutivo de Patxi López) y 2,9 para la tenedora (1, 5 más que su socio). «Ésta ha sido una decisión unilateral del Gobierno vasco», advirtió un partavoz oficial de la Diputación. «Así que se atengan a las consecuencias. Se va a producir un desfase presupuestario dentro de la Tenedora, una evidente basculación de capital que implicará que la sociedad pase a ser mayoritariamente propiedad de la Diputación», analizó la misma fuente. «Si aportamos más dinero, tendremos más poder», sentenció.
Se arrastra la deuda
Desde el Gobierno vasco, por su parte, restan trascendencia a este escenario y plantean que es algo «que sucede habitualmente en este tipo de sociedades». «Este mismo año ha ocurrido en el Museo de Bellas Artes de Bilbao y anteriormente en Berroeta Aldamar. Si uno de los socios, por lo que sea, no hace frente a la partida prevista, esa 'deuda' se arrastra al siguiente ejercicio, o simplente la otra parte reduce su aportación», explicó ayer el viceconsejero Rivera. «Pero los ciudadanos deben darse cuenta de en qué se gastan sus representantes los impuestos. E insisto: en una época de crisis no estamos para comprar obra de arte», añadió.
La última operación realizada por la Tenedora ha supuesto este año la adquisición de dos obras: 'El gran árbol y el ojo', de Anish Kapoor, y 'Mrs Lenin and the Nightingale', de Georg Baselitz. Ambas operaciones ha supuesta un desembolso global de 8 millones de euros.