Hubo un tiempo en el que el País Vasco bullía de poesía. Los jóvenes creadores se reunían en tertulias poéticas, publicaban revistas, organizaban actos en la calle y lanzaban consignas. Es cierto que eran otros tiempos y que, allá por los 70 y los 80 del siglo pasado, la gente respondía al inmovilismo actuando, aunque fuera con letras. Después, la historia cambió. Hubo una ruptura en la creación poética pero, aun así, la poesía «nunca se ha ido del todo». Al menos, no de la pluma del escritor y periodista José Fernández de la Sota, que doce años después de lograr el Premio Euskadi de Literatura en castellano con 'Todos los santos', ha conseguido reeditar el galardón con otro libro del mismo género, 'Vacilación'.
De una exquisita «brillantez formal» en la que cada poema -ensalzó ayer la consejera de Cultura, Blanca Urgell- «abre una ventana hacia el siguiente, construyendo una representación armoniosa y profunda de la duda y la pulsión de no ser». La obra es un homenaje poético a Franz Kafka a través de un diálogo con un escritor que, en palabras del propio De la Sota, «trasciende la literatura para incorporarse a la memoria de la humanidad».
Así, a partir de una confesión extraída de los diarios del escritor austriaco -«toda mi vida es la vacilación prenatal»-, el autor vasco sigue la pista a un Kafka dubitativo, penetra en su escritura y con sus propia palabras se confunde con él. «'Vacilación' es un poemario, pero también una biografía de Kafka; desde su nacimiento hasta su muerte» antes del Holocausto nazi. «Creo realmente que Kafka lo intuyó. De hecho, sus tres hermanas murieron en Auschwitz y de haber seguido vivo él habría tenido el mismo fin».
Visión de la muerte
En medio de esta unión, donde ya no se sabe qué es lo que se lee y qué lo que se escribe, el lector reconoce a un Kafka que indaga en la visión de la muerte, tal y como José Fernández de la Sota lo viene haciendo en sus últimos libros. Solo que esta vez la poesía se apoya en la voz del escritor de Praga, que cree que morir no es importante, que todos vamos a irnos y que, por lo tanto, lo importante es aparecer. No obstante, así como Kafka vaciló ante el enigma de la existencia, José Fernández de la Sota concluye que el antes y el después son las dos caras de la misma moneda.
En clara sintonía con el existir contemporáneo, 'Vacilación' vuelve a encumbrar al escritor bilbaíno como una de las voces destacadas de la literatura vasca. Periodista, novelista y poeta, De la Sota ha ejercido la crítica literaria en Prensa y radio, ha sido columnista de varios diarios -entre ellos EL CORREO- y director de varias publicaciones, como la colección de poesía 'Los pliegos del norte', el suplemento literario 'Pérgola' y las revistas culturales 'Ipar Artea', 'Boletín de Ficciones' y 'Ancia'.
Desde 1988 pertenece además al Consejo de Redacción de 'Zurgai', la revista de poesía que en 1979 alumbraron los 'Poetas por su pueblo', aquel grupo que en el Bilbao de la Transición empapelaba todas las semanas la Gran Vía con sus ideas estampadas sobre el verso libre. Fernández de la Sota formó parte de aquella legión de escritores que consideraba la poesía como algo que «va más allá de la literatura». De ahí que la producción poética del nuevo Premio Euskadi de Literatura en castellano no se haya detenido desde entonces.
«Ayuda a vivir»
Como poeta, de hecho, ha publicado una decena de libros que le han valido los máximos reconocimientos en buena parte de los certámenes literarios nacionales e internacionales. Además de los dos Premios Euskadi y de haber llegado a ser finalista del Premio Nacional de la Crítica, en su curriculum poético figuran el Premio Internacional Antonio Machado, el Premio Jaén, el Premio Alfons el Magnànim y el Ciudad de Córdoba.
Pero además, y aunque para el galardonado la poesía forma parte de otra dimensión porque «te ayuda a vivir», el reconocimiento también le ha llegado como narrador de relatos, con premios internacionales como el Max Aub y Camilo José Cela y el Iberoamericano Cortes de Cádiz.