El pistoletazo de salida en la carrera benéfica que ayer rodeó cinco veces la ciudad deportiva del Baskonia tenía un blanco muy definido: el cáncer infantil. A ese disparo certero respondieron decenas de personas dispuestas a vender cara cada gota de su sudor a favor de la lucha contra tan temible enemigo. Eran las once y media cuando los valientes encararon los siete kilómetros y medio en pos de su reivindicación. Un duro reto, pero con la mejor recompensa.
Porque quienes salieron al trote sólo tenían en mente una noble causa: colaborar con la búsqueda de un tratamiento eficaz para los neuroblastomas torácicos, unos tumores sólidos que afectan a niños de cero a cinco años. «Lo que se recaude con la cuota de inscripción lo destinamos a sufragar una investigación que se está realizando en Valencia y que busca crear una vacuna más efectiva para esta enfermedad», explicó Asun Pérez, voluntaria de la asociación de padres de niños con cáncer Aspanafoha. De esta forma, los cinco euros que pagó cada adulto, y los tres de los menores que corrieron a su lado, fueron la munición más eficaz contra este tumor que se gesta en el feto, «y que requiere de una operación quirúrgica y un tratamiento de por vida», relató la miembro de Aspanafoha. Aun así, existe el riesgo de que los afectados sufran una serie de efectos secundarios. «Por eso es necesario encontrar un tratamiento mejor», agregó.
Junto a Aspanafoha estuvieron el Bakh y la clínica privada USP, encargadas de los aspectos técnicos de la competición. Ellos diseñaron un circuito que rodeaba las instalaciones deportivas colindantes al Buesa Arena y por el que los corredores debían dar un total de cinco vueltas. Quienes empezaron con fuerza fueron los niños, y quien iba a la cabeza del pelotón que terminó la primera vuelta fue uno de ellos. Su fuerza de voluntad inyectó ánimo a los adultos, quienes a pesar de necesitar unos momentos de reposo cumplieron con su compromiso.
«Repetiría encantado»
A los cuarenta minutos de empezar la carrera, Sergio Daspet cruzaba la línea de meta. «Estoy muy contento, no por haber ganado sino por contribuir a la causa». Esta era la primera vez que colaboraba con Aspanafoha, pero «repetiría encantado», ya que la competición le ha dejado un buen sabor de boca. «Pero no competíamos contra los compañeros, sino contra la enfermedad», explicó a este periódico.
Enmarcada dentro de las actividades que conmemoran el segundo aniversario de las instalaciones del Baskonia, esta carrera no dejó a nadie sin premio. «Además de los trofeos para los tres primeros que entregaremos el próximo sábado, el resto de participantes entran en el sorteo de unos regalos», comentaron desde la organización. Aunque el mejor premio lo disfrutaban los voluntarios de la asociación, contentos con la movilización de los vitorianos.
A modo de champán para festejar la victoria, los vasos de zumo corrieron de mano en mano. Hacía falta recobrar fuerzas, olvidando la aparente rivalidad. Su brindis tenía unos destinatarios muy especiales: los niños que, gracias a su esfuerzo, pueden soñar con esperanza.