Baco es el dios griego del vino y los excesos. Se le suele representar mientras sostiene delicadamente un racimo de uvas en una mano y, en la otra, una copa inestable y rebosante. Velázquez le rodeó de borrachos y en la pintura clásica son pródigas las escenas donde preside orgías bautizadas en su honor como bacanales. Baco visitará Vitoria el mes que viene pero lo hará en su nueva reencarnación, más sofisticada. Ofrecerá caldos varios en el palacio Escoriaza Esquível.
La iniciativa se llama 'La calle de Baco' y reunirá durante dos días, el 15 y 16 de noviembre, a medio centenar de bodegas españolas en el emblemático edificio recién rescatado de la ruina. En principio, esta exposición de vinos está enfocada a los profesionales vascos de la hostelería y la restauración -desde cocineros hasta sumilleres pasando por distribuidores de bebidas-. Pero a ella tendrá acceso todo aquel ciudadano que esté interesado en probar «los mejores caldos españoles», presumen los organizadores de esta experiencia, que es patrocinada por el Ayuntamiento de Vitoria. En principio, según pudo saber EL CORREO, la entrada costará quince euros y dará derecho a catar los mejores frutos de 18 denominaciones de origen diferentes.
Esta iniciativa ya se ha celebrado en Gijón y Alicante y ahora le toca el turno a la capital alavesa. La elección no es casual. Al fin y al cabo, el territorio cuenta con una fuerte tradición vitivinícola y el propio palacio Escoriaza Esquível pretende convertirse en un gran centro enológico, gastronómico, cultural y turístico a partir del año que viene, cuando concluya su restauración.
Construcción de barricas
Durante un día y medio, que será lunes y martes para facilitar la presencia de los profesionales del sector, los visitantes de 'La calle de Baco' podrán recorrer los puntos de cata de medio centenar de bodegas y degustar más de doscientos vinos. Por supuesto, tendrán una presencia destacada los bodegueros de la Rioja Alavesa, que ejercerán como anfitriones. Junto a ellos, estarán representadas las denominaciones de origen de Alicante, Bizkaiko Txaolina, Cigales, Jumilla, Mancha, Navarra, Penedés, Priorato, Rías Baixas, Ribeiro, Ribera del Duero, Ribera del Guadiana, Rueda, Toro, Valencia, Castilla-León y Yecla.
Además, para dar algo de variedad al paisaje, los toneleros de Bodegas Muga construirán a la vista del público varias barricas que, el último día, serán subastadas junto a lotes de vino cedidos por varias de las bodegas asistentes. El dinero recaudado se entregará a la Federación Vicente Abreu, que trabaja en Álava para fomentar la integración social de personas con deficiencias psíquicas, físicas o sensoriales.