El presupuesto del Ayuntamiento de Bilbao ha sufrido un nuevo retroceso, por tercer año consecutivo. En 2011 el Consistorio gestionará 498 millones de euros, cinco menos de los que tenía en 2007, lo que da una idea del impacto de la crisis. Para hacer frente a la situación en la recta final del mandato, el gabinete formado por PNV y EB ha optado por la prudencia y el continuismo. Evita endeudarse pese a que las arcas están saneadas, congela los impuestos y apuesta por mantener el pulso sin alardes, pero evitando grandes renuncias que den alas a la oposición. «Vamos a acabar con lo que prometimos», resumió ayer el alcalde, en lo que será su carta de presentación para las elecciones.
Aunque el escenario económico sigue inmerso en «los años de amargura», la presentación de los presupuestos resultó algo más optimista que en ediciones anteriores. Quizá porque los recortes ya son viejos conocidos y en el fondo foral Udalkutxa, la principal fuente de recursos de los ayuntamientos, hay brotes verdes. Tras dos años de pérdidas, la mejoría de la recaudación anticipa una liquidación positiva, una noticia que ha sido recibida «con cierto alborozo» en los despachos municipales. El alcalde destacó ayer que el excedente permitirá afrontar con comodidad la devolución de la deuda contraída con la Diputación en el «catastrófico» 2009. En concreto, en 2011 toca abonar 22,1 millones.
Udalkutxa aportará 304 millones a las arcas locales, 20 más que en el presente ejercicio. También se conseguirán más ingresos con aprovechamientos urbanísticos y con la venta de sedes municipales, al liberar espacio gracias al nuevo edificio que se levanta en el solar de San Agustín. Los primeros locales que saldrán al mercado son los situados en Campo Volantín 24, donde antes estaba el área de Educación. Los impuestos y tasas se mantienen sin cambios y el endeudamiento no dejará ni un solo euro en la hucha municipal. Esta es una de las principales novedades respecto al presupuesto que se aprobó hace justo un año.
Azkuna anunció entonces su intención de recurrir a esta fórmula, por primera vez desde 1997, para «acabar las grandes obras». El Teatro Campos, La Alhóndiga y el Palacio de los Deportes ya se han inaugurado y la operación de endeudamiento será más limitada de lo previsto. De los 22,4 millones que contempla el presupuesto de 2010 se pasará «como máximo» a 12,7, según las ofertas que se han pedido a las entidades bancarias. A falta de suscribir este préstamo, solo quedan por pagar 1,3 millones de la «deuda histórica». Pese a su buena salud financiera, el Consistorio ha decidido vacunarse por «prudencia» a la espera de tiempos mejores.
82 millones de inversión
«Le vamos a hacer caso al Banco de España, a ver si cunde el ejemplo», dijo Azkuna. Por ello tendrán que hacer «un esfuerzo importante» para apretarse el cinturón sin que se deteriore la «calidad de vida». Destinarán 82 millones a inversiones, como este año, pero habrá menos obras porque desaparece el colchón de los fondos del Gobierno central. Los gastos bajarán una media del 5% y los recortes se extienden por todo el documento económico. Cinco millones menos para servicios básicos, uno menos para los barrios. Donde más se notan las estrecheces es en las actividades culturales y de ocio, aunque el Arriaga y Bilbao Arte salen indemnes. Llama la atención la partida de impulso y promoción del empleo dentro de los programas de formación e inserción, que pasa de 1,3 millones a 528.000 euros. El plan de educación para la paz baja de 193.000 a 57.000.
Aun así no hay renuncias comparables al retraso de la promoción de la Policía Municipal, que el año pasado suscitó una fuerte polémica. Los 30 nuevos agentes se han incorporado al presupuesto de 2011, por lo que, a pesar de los ajustes salariales, los gastos de personal no bajan tanto como se esperaba. Por departamentos, el de Obras y Servicios sigue a la cabeza con 112 millones, seguido de Seguridad, Alcaldía y Acción Social. Habrá más dinero para el transporte público y para atender emergencias sociales. El compromiso de reservar el 0,7% del presupuesto para Cooperación y Desarrollo sigue adelante.
En el presupuesto pueden leerse las futuras inauguraciones: la sede municipal de San Agustín, la de la Policía Municipal y los Bomberos en Miribilla y los centros cívicos de Rekalde y Zankoeta. También los grandes compromisos del equipo de gobierno, en forma de proyectos plurianuales. Para Zorrozaurre se han reservado 12,8 millones hasta 2018, y otros 16,5 para la apertura del canal de Deusto. Son, como el soterramiento de Feve en Irala, obras de largo recorrido, cuyo horizonte va mucho más allá de las elecciones municipales.