«Te comprende, te ama, te ayuda pero ojo, que también te exige». «Así se refirió ayer José María Rodríguez a esa «mirada de Dios» bajo la que todo un barrio ha crecido durante las últimas cinco décadas con la iglesia de Coronación. A sus 92 años, el primer párroco que dirigió el vanguardista templo diseñado por Fisac ofició ayer una misa conmemorativa por el 50 aniversario de esta iglesia, en la que no cabía un alma.
Rezando la oración Magníficat, proveniente del evangelio de Lucas y centrado en las palabras que dirige María a Dios cuando visita a Isabel, madre de Juan el Bautista, Rodríguez pidió a sus fieles «que luchen por la justicia, los salarios justos, la vivienda y contra el hambre en el mundo». Con un especial recuerdo «a los profesores que nos enseñaron el Padre Nuestro y a los obreros que se encerraron tras estos muros en los disturbios laborales de los años 70», las angelicales voces del coro y la ofrenda floral a la Virgen acompañaron la voluntad del cura por «seguir aportando y contribuyendo a nuestra comunidad».
Una parroquia que afronta tiempos de cambio «por la nueva configuración sociológica del barrio, que se ha transformado completamente en las últimas décadas y que supone un desafío para nosotros», manifestó Juan Carlos Pinedo, que presidió la misa junto a Pepe Aduna, los sacerdotes que se ocupan ahora de la parroquia. Se refería al reto de evangelizar un vecindario habitado actualmente por numerosos inmigrantes, a los que también pudo verse en esta conmemorativa ceremonia dominical. La clave, según la pastoral de Coronación, está en la «integración».
Y es que la parroquia que acogió en sus primeros años a muchos trabajadores de otras comunidades españolas se emplea ahora en fomentar esa misma labor entre los extranjeros del barrio. Testigo de ello es la nonagenaria salmantina María de las Mercedes Castaño, que recordaba ayer durante el aperitivo posterior a la homilía los «40 años de inolvidables recuerdos» que le ha reportado esta iglesia, promovida en la década de 1950 por el entonces obispo de Vitoria, Francisco Peralta.
A ritmo de rondalla
Ante el Cristo ingrávido del edificio de Fisac, que supuso un antes y un después en la arquitectura religiosa de la capital alavesa, también se congregaron otros fieles asiduos como Ignacio Arranz, presidente de la cofradía de San Prudencio y autor de las imágenes que ilustran el tomo '50 años en camino. 1960-2010' sobre el medio siglo de la parroquia. El vecino, que volvió a retratar las escenas de la ceremonia de ayer, se casó y ha celebrado recientemente sus Bodas de Oro en la parroquia de la Coronación.
Su cámara también ha captado las instantáneas de excursiones, primeras comuniones y la peregrinación a Lourdes, entre otras celebraciones, que componen la exposición fotográfica que ocupa los muros de la iglesia, indiscutible icono del arte contemporáneo. Mientras, las guitarras de la rondalla de San Prudencio acompañaron los cantos a la Virgen Blanca. Generaciones de vecinos y familiares de Coronación oraron por «promover la generosidad hacia nuestra comunidad».