Los pájaros que sobrevolaron ayer los humedales de Salburua contemplaron a miles niños, padres y abuelos disfrutando de las actividades que se organizaron en Ataria con motivo del Día Mundial de las Aves. Divisaron, por ejemplo, cómo Lara San Martín, de 5 años, soltaba un pequeño reyezuelo en la chopera de Betoño. Esta balsa acogió una estación donde el grupo de anillamiento científico de Txepetxa registró a unos 50 ejemplares de distintas especies «para obtener información cualitativa sobre los pájaros y descubrir cuál es su edad o su capacidad de supervivencia en el hábitat alavés», detalló Azaitz, uno de los expertos.
Sus compañeros Mikel y Eukene se afanaban mientras tanto en anotar las medidas de tarso, envergadura, pico y ala de cada ave, así como de pesarlos -los más pequeños apenas alcanzaban los 7 gramos-. Adela, Iñaki y otros excursionistas que se acercaron al humedal aprendieron que «el sexo de un carbonero, que recibe su nombre por su plumaje negro en la cabeza, se distingue por el color y la forma de la parte inferior: si es macho tiene algo parecido a una corbata negra». El equipo científico también anilló a otras especies como el mito y el control. «Son aves de muy poco peso, con huesos porosos».
Esta jornada dedicada a las aves, un acontecimiento a escala mundial promovido por BirdLife International y que se celebra en más de 100 países, también congregó a un gran número de pequeños y mayores que participaron en el taller de cometas de la mano de la Asociación de Cometistas de Álava Lau Haizetara. Una divertida actividad para elaborar estos juguetes con nylon, dracon y bridas a la que tampoco faltó la concejala de Medio Ambiente Alba Cañadas. Muy cerca, bajo la pasarela acristalada de Ataria, Jon, Gorka y su hermana Irati recibieron una divertida lección de biología con los puzles gigantes que formaban imágenes de las aves que moran en Salburua.
Cámara y telescopio
Otra de las actividades estrella de los humedales fue el taller de 'digiscoping' que albergó el observatorio de Los Fresnos, una técnica de fotografía digital que consiste en unir una cámara réflex o compacta con un telescopio, utilizando entre ambos elementos el propio ocular del telescopio. Esta unión «es capaz de aproximar al fotógrafo a cualquier objeto, ya que su longitud focal no tiene comparación con los teleobjetivos tradicionales, de forma que permite observar desde la distancia a cualquier especie animal en su hábitat sin afectar su comportamiento», explicaron los profesionales de Quintas.
Las visitas guiadas en bicicleta, la observación monitoreada de aves y el concurso de dibujos, entre otros talleres, llenaron el parque de Salburua de cientos de vitorianos que se animaron a pasar un día un poco más cerca de los pájaros, esos animales que nos acompañan a diario en la ciudad. «En 2009 Ataria recibió a 2.500 visitantes en esta jornada. Aunque este año las balsas están muy secas, la iniciativa es muy atractiva», señaló José Ramón Alonso, director del Centro de Estudios Ambientales.