Huye del foco mediático en favor de la penumbra de los despachos, siempre ingrata para un político pero edificante para la persona que se quita el traje de diputado o diputada, en este caso. Arantza Zenarrutzabeitia, responsable de la cartera foral de Innovación y Promoción Económica, apuesta por seguir fomentando la internacionalización de las empresas o la cualificación de la mano de obra. «Trabajo, trabajo y trabajo» es su máxima. No elude los temas, ni algunos tan espinosos como el futuro del aeropuerto de Foronda. «Si los vuelos no vienen aquí, habrá que facilitar a los alaveses que quieran volar que vayan a Loiu», asegura.
-Con la legislatura tocando a su fin, ¿qué departamento se encontró y cuál dejará?
-Me encontré con una serie de programas ya preparados pero también con el gran pastel de la espantada de Ryanair del aeropuerto de Foronda pese a tener un convenio en vigor con la Diputación. No fue un trago fácil. Luego, comenzamos a trabajar y nos topamos con la dura crisis. Sin embargo, hemos seguido trabajando duro fomentado la internacionalización y la mano de obra cualificada.
-La oposición le acusa de haberse limitado a cambiar el nombre de los tradicionales programas de ayuda a emprendedores.
-Todas las críticas son respetables, pero quedarse en el enunciado es algo muy pobre. Hay que mirar los contenidos, las políticas que año a año se van mejorando, como así nos lo hacen ver las muchas empresas que casi a diario visitamos y apoyamos.
-Pese a ser uno de los nombres más conocidos del Gabinete Agirre, su papel en la Diputación ha pasado prácticamente desapercibido. ¿Por qué ha adoptado un perfil tan bajo?
-Podría salir más, sin duda, pero en una situación económica tan delicada, no es momento de andar con triunfalismos, sino de trabajar muy duro y en la sombra por el futuro de nuestras empresas.
-Gestiona un área identificada por el diputado general como un eje estratégico de su gobierno. ¿Cómo se explica que sea el departamento que menos presupuesto tiene?
-Ya lo dice el nombre del departamento, hay que innovar. De todos modos, si ahora tenemos poco, años atrás había incluso menos. Es muy difícil incrementar en cuantías, y más en la coyuntura actual. La receta es sencilla: trabajar, trabajar y trabajar.
-¿Llegarán más recortes de cara al año que viene?
-Los habrá, sin duda, pero todavía es pronto para cuantificarlo.
-Si le hablo del parque tecnológico de Miñano, ¿a qué le suena?
-El Parque Tecnológico de Álava, que es como se llama, sigue siendo la joya de la corona, es la mejor tarjeta de presentación de las empresas alavesas. Desgraciadamente, en los últimos meses, sólo suena por cuestiones que no son del agrado de nadie.
-¿Considera que su imagen ha quedado dañada por la investigación de la supuesta trama de corrupción en una de sus ampliaciones?
-El parque está muy por encima de todas estas cuestiones. El parque es una referencia en energías renovables, en informática, en biomedicina, en tecnología... Está creciendo de una forma ilusionante.
Apuesta por la carga
-Nada más llegar al Ejecutivo, tuvo que lidiar con la espantada de Ryanair de Foronda. ¿Volverán a pagar a compañías baratas para lograr conexiones internacionales?
-No lo veo fácil tras una experiencia tan negativa, pero no tenemos que olvidar que formamos parte de VIA, la sociedad promocional del aeropuerto en la que también participan el Ayuntamiento de Vitoria, el Gobierno vasco y la Cámara de Comercio. Y si la mayoría quiere atraer a una compañía de bajo coste...
-¿El voto de la Diputación siempre será contrario a este opción?
-En un principio, las vísceras te dicen «con esos, nunca más». Pero la situación no es fácil. Sabemos lo que tenemos, hay muy pocos vuelos y por lo tanto, todos son bienvenidos.
-Dado que el aeropuerto de Loiu (Vizcaya) es la niña bonita de las instituciones, ¿el futuro de Foronda se limita a tener que pagar a compañías para que vuelen desde aquí?
-En Loiu, cualquier vuelo que se pone tiene éxito. Hacen falta pocos incentivos porque las compañías prácticamente van solas. El problema está en aeropuertos como el nuestro. Pero ahí está Aena, que sigue sin transferir la competencia. Queremos que, como en la carga, sea un aeropuerto internacional, pero es complicado.
-¿Hay algún proyecto encima de la mesa o han aparcado el tema hasta que capee el temporal de la crisis?
-Los expertos siguen trabajando. Tengo que reconocer que en el tema de pasajeros soy muy pesimista. Los datos de este último año, con la iniciativa de las rutas aéreas impulsada por el nuevo Gobierno vasco, son los que son, peores que en años anteriores. Y no los he criticado, ni mucho menos. Todas las experiencias impulsadas nunca han tenido suerte.
-¿Pero cuál es su propuesta? Pagar, enlazar Foronda y Loiu, apostar sólo por la carga...
-Sobre todo, mantener el liderazgo y luchar por no perder la carga, que también es una tarea muy complicada, y por el polígono industrial logístico aeroportuario, un proyecto que se ha conseguido desbloquear hace algunos meses. Y en pasajeros, lo dicho. No es una solución nueva, pero si Foronda no tiene vuelos sobre todo en época estival, habrá que facilitar a los alaveses que se desplacen a Loiu con determinadas líneas de autobús, por ejemplo. Si los alaveses quieren volar, hay que darles una solución. No me duelen prendas hablar de otro aeropuerto que tiene éxito, sobre todo, si se ubica en un territorio hermano.
-Suena a resignación.
-Para nada. Hasta ahora no se ha dado con la tecla correcta, pero puede haber más soluciones para que Foronda no sea el aeropuerto que soluciona los problemas de los demás -está abierto las 24 horas, aterrizajes con niebla...-. No es un secreto, y así nos lo dicen los técnicos de VIA, que Loiu se encuentra al borde de su capacidad. Quizá el futuro pase por aquí, por lograr una sinergía entre las dos infraestructuras. Nuestra gran esperanza es ser complementarios de la terminal de Loiu.
Turismo en auge
-Respecto a la industria del automóvil, un sector clave en el tejido empresarial alavés, su partido, el PNV, se presentó a las elecciones de 2007 anunciando a bombo y platillo la construcción de un gran circuito de carreteras en Araca. ¿Ya han convencido al Gobierno central?
-No sé si a corto o a medio plazo, pero por razones presupuestarias, creo que el Ministerio de Defensa venderá todo o parte del terreno de la base militar de Araca. Es un escollo terrible, pero tarde o temprano, estoy segura de que el proyecto se hará.
-¿No existen otras ubicaciones menos conflictivas desde un punto de vista político?
-Los expertos siguen insistiendo en que es el sitio ideal.
-El turismo está de enhorabuena, con Álava tirando del resto del País Vasco. ¿Un espejismo?
-Para nada. Se ha trabajado muy bien, con una labor muy correcta de coordinación. Ahora empezamos a ser conocidos. Las cifras son elevadas, pero partimos de una realidad en la que nosotros no somos un destino turístico. No hay que olvidarlo.