La Azucarera del Ebro iniciará la campaña de remolacha en torno al 14 de octubre, según las previsiones que la empresa British Sugar ha trasladado a los trabajadores. Sólo los ajustes que se están realizando en el sistema de control informático podrían llegar a alterar este calendario lo que, en cualquier caso, impondría un desfase de «apenas unos días», según aseguró ayer el presidente del comité de empresa de la planta mirandesa. «La dirección mantiene la fecha, pero aún queda mucho trabajo pendiente de realizar en el cuarto de azúcar», explica Luis Lapuebla.
Las estimaciones para esta campaña se sitúan en torno a las 500.000 toneladas, lo que implicaría mantener el nivel de trabajo de la anterior. La polarización de la remolacha podría generar oscilaciones, tanto al alza como a la baja, aunque en ningún caso traerían como consecuencia una reducción notable. De hecho se estima que serán 250 los empleados que participarán en todo el proceso de molturación durante los meses que dure la campaña.
De forma simultánea a la planta de Miranda abrirá también sus puertas la de Toro, en Zamora. No así la de La Bañeza, en León, que retrasará el inicio hasta el mes de noviembre sin que se haya establecido una fecha concreto puesto que quedaría condicionada a la situación meteorológica.
Retraso en los cultivos
El retraso en el desarrollo de los cultivos de remolacha en el entorno de alguna de las plantas hace presagiar que el nivel de rendimiento global sea inferior al del año pasado, cuando Azucarera Ebro, que tiene asignada una cuota de 2,1 millones de toneladas de remolacha.
Es previsible también que en plena campaña, en torno al mes de diciembre, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino de a conocer su decisión sobre el posible trasvase de una cuota de 17.600 toneladas de azúcar a la empresa Acor.
«Nos han comunicado que se acaba de abrir un proceso administrativo en el que van a recabar toda la información sobre las repercusiones» que tendría una decisión que afectaría a las factorías de British Sugar. «Creemos que se pronunciarán en diciembre. Nosotros hemos hecho todo lo que hemos podido para que se mantenga el equilibrio, sobre todo en Castilla y León, esperamos que la decisión no sea mala».
De autorizarse esa cesión de cupo, Azucarera Ebro se vería obligada a redistribuir el nuevo margen de producción -que se sitúa en las 360.000 toneladas- entre sus factorías lo que, a su vez, conllevaría un reajuste en las plantillas y, se teme también, el cierre de alguna de las plantas.
Gobierno autonómicos como el de La Rioja y Castilla y León ya han expresado su rechazo a que se lleve a cabo el nuevo reparto. Desde el comité de empresa, además, se plantea que con la nueva reforma laboral del Gobierno «si a una empresa se le quita un volumen de negocio como el que estamos hablando, de 17.600 toneladas, ya tiene unas pérdidas por objetivos lo que implicaría despidos con veinte días por año de indemnización».