Acabada la temporada de los monzones y con la mar en calma, los piratas preparan desde sus guaridas su ofensiva contra la flota atunera vasca que faena en el océano Índico. Los armadores, entretanto, agudizan el ingenio para repeler el inminente inicio de los ataques con medidas complementarias a la seguridad privada que llevan a bordo. Así, las empresas han aprovechado los meses de tranquilidad para hacer una prueba piloto en uno de los buques, en el que han instalado una cámara blindada que funcionaría como una suerte de 'habitación del pánico': en caso de ataque, la tripulación podría resguardarse en este habitáculo aislado y conectado al mando de la operación Atalanta hasta la llegada de los efectivos de rescate.
Defensa ha dado su aprobación a este proyecto, madurado tras una «sugerencia» del propio ministerio, y ya trabaja con los armadores para hacerlo realidad y evitar un nuevo 'Alakrana'. Así lo aseguró ayer la ministra Carme Chacón tras celebrar un encuentro con representantes de las dos organizaciones del sector de los atuneros congeladores, Opagag y Anabac. La reunión, celebrada en la sede ministerial, sirvió para evaluar el desarrollo del dispositivo reforzado de seguridad de la 'operación Atalanta' tras la finalización de los monzones y las medidas de autoprotección puestas en marcha hace un año, en pleno secuestro del pesquero vasco. Chacón ve con buenos ojos la posibilidad de añadir el aislamiento de una cámara en los buques como medida adicional a la seguridad privada, aunque los propios armadores no creen que sea «excesivamente viable», según reconoció el gerente de Anabac, Juan Pablo Rodríguez.
Pero las autoridades españolas son conscientes de que se aproxima una escalada en la ofensiva pirata y de que hay ataques que no pueden ser repelidos solo por los vigilantes. La propia ministra reconoció que «la seguridad 100% no existe» y la existencia de una cámara acorazada a bordo abortaría un eventual ataque pirata «que no pudieran repeler totalmente los miembros de la seguridad privada».
La presencia de 'habitaciones del pánico' en los buques no es nueva. Otros pesqueros de pabellón extranjero que navegan por las aguas del Cuerno de África ya las han incorporado con éxito. Sin ir más lejos, una fragata holandesa de la misión 'Atalanta' rescató en abril pasado a un carguero alemán que acababa de ser secuestrado por diez piratas a unas 500 millas de la costa somalí. El barco se dirigía desde Kenia a Yibuti y, cuando se produjo el asalto, sus ocho tripulantes pararon las máquinas, se encerraron en la cámara acorazada y alertaron por radio a una fragata del operativo 'Atalanta' que se encontraba próxima al lugar. Cuando llegó el navío, sus mandos intentaron negociar con los piratas para evitar víctimas, pero tras la negativa de éstos llevaron a cabo una operación especial que les permitió recuperar el control del barco y liberar a sus marineros.
Un millón de euros
Al término de la reunión, el gerente de Anabac, Juan Pablo Rodríguez, agradeció al Gobierno su «total disposición» para acabar con «un problema aún sin solucionar, porque los piratas actúan cada vez más lejos de la costa». Tras afirmar que la situación de seguridad en la zona es «bastante aceptable», pidió al Ejecutivo que «no se relaje y siga incidiendo en el bloqueo de la costa de Somalia para que las embarcaciones sospechosas no tengan posibilidad de salir a la mar». «Hay una sensación de tranquilidad tensa, distinta de la de hace un año. Los tripulantes están tranquilos», recalcó .
El representante de los atuneros reveló que el coste anual de la seguridad privada cuesta un millón de euros al año y avanzó que «en breves fechas» se dará vía libre al pago de la ayuda en los términos acordados el pasado año: un 50% a cargo de los armadores y el otro 50% a repartir entre los gobiernos central y vasco. En la actualidad faenan en el Índico unos 30 atuneros congeladores, de los que 13 son de pabellón español. Todos llevan seguridad privada a bordo.