Suena a tópico, pero existen datos que avalan que las chicas tienen mejores resultados en el colegio que los chicos. Así, el 36% de chicos no termina la ESO frente al 25% de chicas; un 49% de alumnos repite algún curso frente al 26% de alumnas; el 61 % de las licenciaturas son para féminas y el 80% de las personas adolescentes conflictivas son de sexo masculino. Idoia Madarieta, psicóloga y experta en Intervención Comunitaria, impartió ayer una charla junto con el psiquiatra Enrique Sancho sobre el fracaso escolar desde la perspectiva de género.
-¿Qué mueve a dejar los libros?
-A los chichos, la falta de motivación, el tipo de relación con la autoridad escolar, las expulsiones... Nosotras, en cambio, estamos aún con el tema de la súper mujer. Lo que antes estaba vedado, que era aprender, ahora lo tenemos y lo vamos a hacer mejor que ellos. Esto tiene un contrapunto: no hay más mujeres directivas que hombres. Lo intentamos e intentamos, pero luego en el ámbito laboral, ¿dónde queda? Para nosotras es casi como un reto de la feminidad.
-¿De dónde vienen estas diferencias?
-No hay una respuesta clara y tajante. Nosotros pensamos que se ve la influencia del rol social que se asigna al hombre y a la mujer. Hay artículos que dicen que el fracaso escolar tiene cara de chico. Es por la enseñanza que se usa y su influencia: qué toca para ser chico y para ser buena chica.
-¿Qué pueden hacer las escuelas?
-El tema de la coeducación, es decir, no separar por sexos. También hay que ver cómo se trabajan las diferencias en el aula, por ejemplo en la adolescencia, porque ellas maduran antes que ellos y ver qué formación tienen los profesores frente a estas diferencias de género.
-¿Qué formación deberían tener?
-Por lo menos saber cuáles son las diferencias. Saber que unos maduran antes que otros o qué significa ser hombre o mujer hoy en día. Son cosas que no tienen manual pero sobre las que actuamos sin darnos cuenta.
-Cada vez se delegan más funciones educativas en los profesores. ¿Hasta qué punto es bueno?
-Qué es educar, qué es responsabilidad de los padres o los docentes... es complicado. En el tipo de vida que llevamos intentamos escolarizarlos lo antes posible, entonces tenemos que ver de aquí a unos años qué pasa con estos niños que son 'educados' por el colegio. Hay una responsabilidad de los padres, pero cada uno hace lo que puede. Quizá se exige en algunos aspectos demasiada responsabilidad al colegio, pero a veces los padres lo hacen sin mala intención.
-Entonces, los profesores deben estar mejor preparados a la hora de ser educadores.
-Hombre, no hay que pasar el límite. El profesor no es el padre o madre, pero hoy en día es una línea muy fina y es difícil establecer el límite.
El papel de los padres
-Y, ¿cuál es el papel de los padres?
-Deben hacer un seguimiento de su hijo, pero también confiando en la labor del colegio. Ahora estamos en el extremo de: '¿cómo que te ha castigado el profesor?, ya voy a hablar con él'. Y esto tampoco es. Cada uno debe saber cuál es su tarea y hasta dónde puede meterse.
-¿Cómo afecta el fracaso escolar a los chavales?
-Es que fracaso escolar es un término... Parece que es el crío el que fracasa, pero no es cierto, algo ha sucedido ahí. La familia, la escuela, la sociedad... no es sólo él.
-¿Se puede echar la culpa a algo?
-Desde el punto de vista social hay mucha influencia, no existe un único factor. Falla el sistema educativo, social, familiar... dependiendo de cada caso tiene más peso uno u otro.
-¿Afecta el panorama actual de paro en gente joven y preparada?
-Sí, antes los padres decían: 'yo que no he podido, tú estudia'. Ahora cambia: 'mejor hazte fontanero, que no un licenciado en Derecho trabajando en cualquier parte'.
-¿Cómo han cambiado los adolescentes en los últimos años?
-Están sobresaturados de estímulos y faltos de deseo de aprender. Hoy no hay tiempo para aburrirse y eso es muy importante para poder descubrir otras opciones e inventar cosas, ver qué hacer de mi tiempo y plantear qué me gusta y qué no me gusta.