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Urkullu recela de las «escenificaciones» de ETA y dice que «solo vale» su cese definitivo

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Urkullu recela de las «escenificaciones» de ETA y dice que «solo vale» su cese definitivo

El PNV plantea una iniciativa de paz que incluye el derecho a decidir y un acuerdo político basado en la «concertación»

27.09.10 - 02:25 -
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Iñigo Urkullu no se cree a ETA. El líder del PNV aprovechó la fiesta anual del partido en las campas de Foronda para reiterar la postura escéptica y de máxima exigencia que ha mantenido desde el primer comunicado de la banda, el 5 de septiembre, tras desayunarse ayer con la entrevista que publicó Gara con dos etarras que dicen estar dispuestos a declarar un alto el fuego «verificable» si se dan las «condiciones» adecuadas. Para Urkullu, tanto los pronunciamientos de ETA como los de la izquierda abertzale no son más que «escenificaciones» que responden a un «guión ya escrito» y reflejan «una carrera» para ver «quién de entre ellos lo interpreta antes y da la impresión de movimiento y liderazgo». «Mientras tanto, todos a hablar de ellos y así hasta las elecciones», lamentó Urkullu, quien dejó claro que a su formación ya no le valen ambigüedades ni medias tintas: «solo un cese definitivo» de las accciones de ETA o bien una «disociación manifiesta» de Batasuna respecto a la organización terrorista que dé paso «a la política».
La militancia congregada en el trigesimocuarto Alderdi Eguna del PNV -algo menor en número que en otras ocasiones, en una mañana fría y desapacible en Foronda- aplaudió la «oposición frontal» de su líder a la violencia, las amenazas y a «cualquier pretensión de tutela política» por parte de ETA, primer pilar de la iniciativa para caminar hacia la paz con la que el EBB busca reubicarse en la escena vasca para no quedar desplazado por la pujanza del polo soberanista ni asimilado a las tesis de PSE y PP. «Hay quien dice que nada ha cambiado y que por tanto hay que seguir igual. Hay quien dice que todo ha cambiado y que por tanto hay que partir de cero. Nosotros decimos que hay que dejar de decir y hay que hacer», arengó Urkullu, que se ganó así otra de las ovaciones de la jornada, y que prometió actuar con «inteligencia y sentido» y sin afán de protagonismo.
Los peneuvistas están convencidos, en todo caso, de que, pese al maremágnum de comunicados, entrevistas y actos políticos, el mundo de ETA y Batasuna no ha tomado aún ninguna decisión definitiva y no lo hará hasta que la necesidad, o las urgencias electorales, aprieten de verdad. Mantiene así la sintonía con La Moncloa en cuestiones antiterroristas que Zapatero y Urkullu reafirmaron en su almuerzo del pasado miércoles, así como la frialdad respecto a los sucesivos anuncios de ETA. «¿No había sido ya un alto el fuego lo que se anunció el 5 de septiembre?», se preguntó Urkullu, que quiso insistir en la impresión de estar asistiendo a un reparto de papeles prefijado cuyos movimientos «se saben» de antemano.
El líder del EBB optó por un discurso que, a pesar del lógico tono mitinero y enfático, no resultó tan encendido como suele requerir una jornada enfocada sobre todo al consumo interno ni aportó novedades de calado. Pero ya avisó el presidente jeltzale a los congregados que el PNV no va a actuar guiado «por el resentimiento o por lo que nos pide el cuerpo» sino por la constatación de que «estamos a las puertas de un nuevo escenario político» y que, para hacerlo cuajar, es necesario propiciar un clima de estabilidad política y también económica. Una manera de justificar el acercamiento del PNV a Zapatero -que lleva camino de salvar la legislatura gracias a los jeltzales-, a quien Urkullu ya tendió la mano hace un año en la misma tribuna «para sorpresa» de muchos o con la abierta de incomprensión de parte de las bases, como él mismo reconoció ayer.
Pero los resultados, vino a concluir, han compensado con creces al PNV, que, con la transferencia de las políticas activas de empleo, ha logrado su propósito de «seguir gobernando desde la oposición» -la máxima que Ibarretxe, ausente ayer una vez más de la fiesta por motivos profesionales, legó al partido antes de su retirada-, un objetivo del que PSE y PP «se reían». «Hoy somos más Euskadi que el año pasado» y «más nación que hace una semana», se justificó. Argumentó también que haber contribuido, aunque sea indirectamente, a forzar un adelanto electoral habría sido negativo para Euskadi. Y puso la pelota en el tejado de Zapatero: «La paz necesita tiempo. La normalización necesita tiempo y con elecciones anticipadas no lo hay. Nosotros, si se dan las condiciones, podemos ganar estabilidad y tiempo. No sabemos si lo van a utilizar. Esperemos que sí», invitó.
La propuesta 'Ados'
De hecho, la prioridad de Urkullu para este Alderdi Eguna era presentar la propuesta del PNV para tratar de liderar la etapa marcada por los movimientos en ETA y su entorno. En contradicción con el recelo con que desde Sabin Etxea se mira a la izquierda abertzale «no emancipada» -el líder del EBB volvió a exigirla que deje de mirar a los demás y se separe de ETA-, los jeltzales creen que hay que moverse de acuerdo a cuatro principios, que responden a las aportaciones que han recibido de las 350 entrevistas mantenidas con distintos agentes sociales, políticos y económicos para socializar su proyecto 'Ados' para la consecución de la paz y la normalización política.
Además de la desaparición definitiva de ETA, Urkullu planteó la participación de todas las opciones políticas «sin exclusiones» -aunque no exigió abiertamente la legalización de Batasuna-, la apuesta por un diálogo político que alumbre «un nuevo pacto basado en el sistema de concertación y en los derechos históricos del pueblo vasco» -una tesis ya conocida del EBB- y el derecho a decidir de la ciudadanía, plasmado en el «respeto a las decisiones que adopte sobre su estatus político y su puesta en práctica».
Urkullu no emplazó específicamente a nadie ni avanzó cómo va a poner en marcha la propuesta, pero es de esperar que convoque una ronda de partidos que deje en evidencia en cierto modo a Patxi López, que ayer también recibió lo suyo. El líder del EBB afirmó directamente que «Euskadi no tiene hoy Gobierno vasco» sino «dos delegados del Gobierno de España en Euskadi», en alusión al lehendakari y a Antonio Basagoiti. Urkullu dibujó un balance catastrofista de los dieciocho meses de López, a quien acusó de «no ejercer» su cargo y de ser «más centralista» que el propio Ejecutivo español. «Euskadi le suspende porque lo hace muy mal», apostilló.
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Cien dantzaris interpretaron en las campas de Foronda el 'agientarena', el baile tradicional de homenaje a la ikurriña, al que siguió una suelta de globos con los colores de la bandera vasca. :: IGNACIO PÉREZ

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