Segundo empate consecutivo del Mirandés en Anduva y al igual que ante el Sporting B sin goles. Si contra el filial gijonés los locales dispusieron de algunas ocasiones para perforar la meta contraria ayer, frente a la Peña Sport, no se dio el caso y el empate a cero fue el resultado lógico en un encuentro soporífero para el espectador que el conjunto de casa nunca dio sensación de poder sacar adelante ante un adversario que tampoco tuvo demasiados problemas para contener las escasas acometidas de peligro que protagonizaron los anfitriones.
La escuadra de Pouso mostró una vez más una tremenda solidez defensiva. No pasó por ningún apuro a lo largo de todo el partido. Los rivales van a tener que sudar sangre para hacer ocasiones de gol a este equipo y no digamos ya marcarle algún tanto. De ahí que se desenvuelva, al menos de momento y salvo en el estreno ante el Barakaldo, mucho mejor lejos del municipal. Sin embargo, se echa en falta más mordiente y peligro en la delantera, principalmente en casa que es donde los adversarios van a dejar siempre -habrá muy pocas excepciones- la iniciativa al Mirandés.
Baste decir que ayer los rojillos sólo remataron una sola vez entre los tres palos y fue mediante un cabezazo de Lambarri, cuyo balón llegó mansamente a las manos de Calvo, el portero de los de Tafalla. Ocurrió en el minuto 73. Muy pobre bagaje cuando se juega como local.
Las dos victorias obtenidas fuera de casa han llegado tras sendos lanzamientos de falta y después de un encomiable trabajo de contención de todo el bloque, pero ayer no hubo oportunidad de aprovechar las jugadas a balón parado. El Mirandés lanzó siete saques de esquina -por sólo dos de la Peña Sport- pero a excepción de un cabezazo de César no generó inquietud en el marco rival.
El técnico rojillo repitió con Wilfred, César -los dos han jugado todos los minutos de Liga y los tres duelos de esta semana-, Lambarri y Martins en el once inicial con respecto al choque en Oviedo. Todos los demás no jugaron de inicio en el Carlos Tartiere y tal y como ya había anunciado Pouso hubo numerosos cambios en el once inicial. Los anfitriones controlaban ante los navarros el centro del campo, mantenían el dominio del cuero pero también es verdad que de forma poco productiva.
La primera acción ofensiva con cierto peligro corrió a cargo del visitante Ederra, tras un cabezazo en el minuto 21 y en el 26 se produjo la primera llegada con cierta intención del equipo mirandesista después de dejar el cuero Lambarri a Iván Agustín. El disparo del capitán se marchó fuera.
En el 32 un centro de Diego Simón fue rematado lejos del marco por Alain. Esa fue la profundidad que demostró el equipo local en los primeros cuarenta y cinco minutos. No hubo ninguna ocasión clara en un insulso primer tiempo, un periodo para olvidar pero que a la Peña le servía para mantener la igualada inicial.
El Mirandés pareció entrar con más bríos en la segunda mitad. A pesar de ello, el primer lanzamiento a puerta correspondió a los de Tafalla. Lo hizo Etayo en el minuto 56. Dos minutos después lo intentó Ederra. Acercamientos que encontraron siempre a un bien colocado Wilfred. No obstante, el cuadro azulón al menos se acercaba al área rival.
Hubo que esperar al minuto 73 para contabilizar el primer lanzamiento -y único- del Mirandés a puerta en todo el partido. Y así es complicado adjudicarse los tres puntos. Fue mediante un cabezazo de Lambarri. El balón fue atajado sin problemas por Calvo. Al equipo -impecable en la tarea de contención- le queda trabajo por realizar para mejorar en las labores de construcción de juego y de generar peligro. Que el delantero centro realice un solo remate a puerta y sin apenas peligro en un encuentro en casa lo dice todo.
La mejor jugada
Aun así, el conjunto mirandesista pudo haber desnivelado el marcador en la mejor acción de todo el choque. Corría el minuto 78 cuando Pablo cedió el esférico a Diego Simón, éste centro desde la banda izquierda y Muneta (había entrado minutos antes) remató en plancha pero el balón se fue fuera por poco, a la izquierda del cancerbero navarro.
En el 82 lo intentó Pablo desde el costado derecho del ataque rojillo, se zafó de su par y tras protagonizar su habitual diagonal el lanzamiento del burgalés se fue desviado. Una combinación entre Haritz y Lambarri no fue culminada por el ariete porque no pudo llegar por poco al cuero que fue atajado por el guardameta de la Peña. Ahí acabó todo el bagaje ofensivo de los locales. La Peña, mostrando en todo momento orden en defensa, pudo igualar la contienda ante un Mirandés que no pasó apuros pero que tampoco supo provocarlos en la zaga de los tafalleses. Segundo empate consecutivo sin goles en casa.