«Que el disfrute moderado y gozoso del vino y otros productos de la tierra nos anime a ser más solidarios con los hermanos necesitados». Con estas palabras, el Obispo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, Juan José Omella, bendijo el primer mosto de la cosecha 2010 y lo ofreció a la patrona de La Rioja, la Virgen de Valvanera.
Fue el momento central de uno de los actos con más tradición de las fiestas de San Mateo y la Vendimia, el pisado de la uva. Un año más, cientos de personas abarrotaban El Espolón para presenciar esta ceremonia a pesar del intenso calor del mediodía de ayer. En el interior del recinto, decenas de autoridades, encabezadas por el presidente del Gobierno regional, Pedro Sanz; el alcalde de Logroño, Tomás Santos; y el propio Obispo de la Diócesis.
Juntos hicieron su entrada en El Espolón, a ritmo de gaita y 'escoltados' por numerosos niños y jóvenes vestidos con trajes regionales y que portaban cestaños con uvas recogidas en la misma mañana de ayer en diferentes viñedos de toda la región. Y saludada con aplausos, la Virgen de Valvanera, portada en andas por los caballeros de su Orden.
El acto comenzó con puntualidad y, después de treinta años, con una nueva voz. La periodista radiofónica Cecilia Romero admitía en sus primeras palabras ante el público que «no es fácil relevar a quien ha conducido este acto con maestría durante 30 años», el también comunicador Manolo González. Sin embargo, Romero demostró sus tablas en su estreno como narradora del pisado de la uva en un acto que no resultó excesivamente largo.
En primer lugar, los danzadores del grupo que dirige Nieves Sáinz de Aja depositaron las uvas en el tinaco. Lo propio hicieron los reyes y reinas de las fiestas de las cabeceras de comarca, así como los Vendimiadores 2010, Vanesa Jalón y Álvaro Barbadillo. Los 32 niños representantes de todos los colegios de Logroño fueron los siguientes en subir al escenario. Y, como novedad, también participaron en este momento veinte danzadores y lo hicieron ataviados con diez trajes regionales diferentes llegados desde las localidades de Alberite, Navarrete, San Asensio, Fuenmayor, Estollo, Ezcaray, Rincón de Soto, Grávalos, Ortigosa y Soto en Cameros.
Con todos los racimos en el interior del tinanco, llegó el momento de que los hermanos Urdiales, Francisco y Antonio, danzasen cogidos por los hombros pisando las uvas al son de un 'Riojano de pura cepa', cortesía de la Banda Municipal de Música. Después, los Vendimiadores y Pedro Sanz fueron los encargados de recoger en jarras el mosto y ofrecerlo a la patrona de la Comunidad.
«Trabajo en común»
En su discurso institucional, el presidente se refirió a las dificultades que atraviesa el sector del vino de 'Rioja' y afirmó que «tenemos que tener la oportunidad de lograr espacios comunes para que quienes participan en la elaboración de nuestros vinos vean defendidas sus legítimas reivindicaciones». «Los que asumimos la responsabilidad de gobernar tenemos que ser los primeros en dar ejemplo y propiciar puntos de encuentro y encauzar el diálogo entre viticultores y bodegueros», añadió Sanz.
El jefe del Ejecutivo también se refirió a la situación económica general y señaló que «la grave crisis en la que está sumido nuestro país, que tanta mella ha hecho en nuestras empresas, que tantos puestos de trabajo ha costado y que tanta incertidumbre ha causado en nuestras familias, debe seguir siendo combatida con ideales, ideas y trabajo, mucho trabajo». Sanz apostó por «el trabajo en común contra el enfrentamiento, la serenidad frente a la crispación, el compromiso frente a los atajos y la fuerza de la vida frente a la tristeza».
Tras insistir en que «La Rioja está en mejor situación que la media de España», el presidente destacó que «todos los recursos que destinemos a la formación de los trabajadores, a su avance profesional, a la mejora de sus condiciones de trabajo, a la lucha contra la precariedad, a la creación de empleo, serán una inversión en esperanza y contribuirán a que las personas que están sufriendo la lacra del paro puedan encontrar lo antes posible un empleo».
Tras la intervención de Sanz, el acto concluyó con la interpretación de los himnos de La Rioja y España, y con danzas como la Jota de Logroño.