Las cifras y los datos económicos en Álava empiezan a subir hacia arriba tras dos años de caídas. El número de sociedades constituidas en los seis primeros meses de 2010 creció hasta un 21% sobre el mismo período de 2009, en plena crisis. En la misma línea, la cifra de altas de trabajadores autónomos en la Seguridad Social aumentó un 18% durante este tiempo. No obstante, todavía son más las bajas que las altas, unas 140, equivalente a un 8% del total. El crecimiento en este aspecto es aún lento. Pero una parte de la responsabilidad de que se pueda ver luz al final del túnel recae sobre los que apuestan por crear una empresa o abrir un negocio contra viento y marea.
Una de las instituciones que apuesta por la filosofía de que «si no hay empleo lo puede crear uno mismo» es la Cámara de Comercio. Hace ya diez años que nació el servicio de apoyo a la creación y consolidación de empresas que ha tenido el último año un gran impulso con la puesta en marcha de la ventanilla única empresarial. De los 524 proyectos analizados y estudiados en este servicio durante 2009, se convirtieron en realidad 107 que generaron 194 empleos directos. Y en lo que va de año han surgido otras 75 firmas con 136 empleos, un 41% más que en el mismo período del año pasado.
El perfil del nuevo empresario es un hombre o mujer -ellas crean ya más sociedades- con edades entre 25 y 45 años y licenciatura o grado superior de FPII, trabajador por cuenta ajena o desempleado de menos de un año que saca adelante un proyecto nuevo en el sector servicios, relacionado con la asistencia a otras empresas. «Recibimos entre 800 y 900 consultas al año. Aquí vienen familias enteras con sus hijos que quieren montar un negocio y que no tienen con quien dejar los niños. O padres que acompañan a sus hijos recién salidos de la universidad», comenta Eva de la Vega, la técnico que asesora en este servicio junto a Miriam Santos.
El estudio de la viabilidad económica del proyecto es el punto que diferencia el asesoramiento de la Cámara de otros. «Elaboramos un plan económico financiero que es la llave de todo. Pero también les quitamos a muchos los pájaros de la cabeza. Se hacen las cosas con mucha seriedad», agrega Eva.
Precisamente, la fuerte inversión necesaria para poner en marcha una escuela infantil «nos daba vértigo. Llevábamos 10 años en el sector educativo. Conocíamos todo lo necesario, el método que queríamos, ya contábamos con una clientela y teníamos muchas ganas, pero las cifras nos mareaban. Parecía imposible. El equipo de la Cámara nos llevó por el camino al milímetro. Fue el espaldarazo que necesitábamos», comentan Marta y Blanca, profesoras, promotoras de Bamboo, un proyecto que va por su tercer año, muy afianzado ya que da trabajo a siete personas. «Estamos muy orgullosas del paso que dimos. El estudio que nos hicieron era muy real y eso da seguridad», agregan.
No siempre el éxito llega en el primer intento. Olmo González, Mikel Ruiz y Ángel Villa no superan los 30 años. Crearon hace menos de un año On4U Global Services. Era su segundo proyecto. Venían de una experiencia fallida que nació cuando eran universitarios. De todo se puede aprender.
La ventanilla empresarial
Han sido los primeros en usar el servicio de ventanilla empresarial de la Cámara y las crisis no les asustan. «Nuestro sector, el de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación es en estos momentos una oportunidad. Contamos con cuatro líneas de negocios, comercio electrónico, seguridad informática y administración de sistemas; desarrollo de software libre y mejora de la productividad. Todo lo relacionado con el comercio en la red tiene mucho futuro y aquí estamos muy atrasados», comenta Ángel Villa.
Frases como 'Yo me subo' o 'Verde por fuera, verde por dentro' han calado en la ciudadanía vitoriana. La responsable de estos mensajes ecológicos es la empresa Prismaglobal, creada hace ya once años por Gotzon González Auzmendi y Susana Aperribai. De los cuatro empledos que empezaron en 1999 han pasado a 43. Tienen oficinas en Asturias y Madrid, y ya trabajan a nivel internacional. Como emprendedores son veteranos pero a pesar de ello su capacidad de innovación los ha convertido en los primeros de Álava en conseguir este mismo año la certificación SGE 21 en gestión ética y responsabilidad social. Trabajan en campos tan novedosos como la participación ciudadana y comunicación integral y la gestión de servicios de proximidad. Lo hacen para 16 ayuntamientos.
La especialización y la adaptación a los tiempos difíciles que corren es la única fórmula para contrarrestar la crisis que, «más allá de la frase manida, es una ocasión que hay que aprovechar», dicen Gotzon y Susana. «Cada paso hemos ido de la mano de servicios como el de la Cámara de Comercio o Ajebask, la asociación de jóvenes empresarios. Porque quien no avanza o no crece va hacia atrás. Cuando las cosas se ven difíciles hay que echarle más energía y más creatividad hasta crearte tu hueco. Pero no basta una buena idea y un buen equipo, hay que trabajar y esforzarse mucho también», señala Gotzon González.
De parado a empresario
El cierre y la deslocalización de empresas están a la orden del día con la crisis. Una alternativa difícil es continuar en el sector pero siendo tu propio socio capitalista. Iñaki Fernández de La Calle se veía en el paro con casi 40 años y mucha experiencia en el sector de las semillas. «El empresario liquidó el negocio y lo compraron los catalanes. Mi socia, Arantza Otaduy, y yo le dimos vueltas y vueltas. Estábamos en el filo de la navaja pero el plan de viabilidad fue el empujoncito que necesitábamos. Íbamos con pies de plomo, creciendo muy poco a poco. Mirando cada euro, trabajando muchas horas. Ahora Semillas e Hidrosiembras Alavesas -Shal- se compone de 9 personas fijas y una red comercial de 14. Vendemos en Portugal, el Magreb, Oriente Medio, Francia e Italia. Y estamos innovando constantemente», cuenta Iñaki.
El perfil de los nuevos empresarios no está ligado a los tópicos del éxito o del dinero. «Esos pueden llegar, pero no es lo fundamental. Más que dinero persiguen una idea, un deseo, no depender de nadie», señala Eva de la Vega, que presenta buenos resultados de este servicio. Uno de cada cuatro emprendedores que buscan asesoramiento crea su empresa y se han puesto en marcha 1.350 desde el año 2000. «Aunque lo importante no es crear muchas sino que las que nazcan sean viables», concluye.