El ansiado ambulatorio de Lakua-Arriaga va camino de convertirse por fin en una realidad, tal y como reclaman desde hace tiempo los residentes de este macrobarrio. Aunque su avance sea, en ocasiones, demasiado lento. Tras más de dos años en punto muerto, las excavadoras entrarán en el solar de 4.500 metros cuadrados -ubicado entre las calles Julián de Arrese y Luis Olariaga- casi con toda probabilidad «el próximo mes», según el responsable de la Comarca de Álava, Antonio De Blas.
Todo depende de la velocidad con que se desarrollen los trámites burocráticos imprescindibles antes de adjudicar oficialmente los trabajos, que se prolongarán durante dos años. La obra costará cerca de 5,4 millones de euros, sin IVA. «Ya se han analizado todas las ofertas y se ha elegido una de ellas, sólo falta que el Ayuntamiento nos dé la licencia de obra», reconoce el responsable sanitario.
Ahora, la pelota se encuentra aún en territorio municipal, donde al Consistorio vitoriano le falta por realizar un pequeño trámite antes de tener lista la licencia que permita el acceso de la maquinaria. Dicho documento recoge la segregación del terreno en cuestión y se halla en el Registro de la Propiedad, donde sellarán el permiso de obras y quedará «matriculado».
A continuación, será el propio Ayuntamiento quien envíe toda la documentación a Lakua, para que desde el Departamento de Sanidad den su conformidad. «Nos dijeron que querían tener todos los papeles formalizados antes de empezar las obras», confirman fuentes municipales, al tiempo que recalcan que «la tramitación ya está realizada y todo prácticamente aprobado. Sólo falta que llegue a buen fin».
A vueltas con la medición
Un objetivo que hasta ahora se ha mostrado difícil de conseguir. En diciembre de 2007 Osakidetza obtuvo la cesión del terreno para el nuevo ambulatorio, que prevé dar cobertura a 20.000 pacientes. Pero los meses pasaron y las máquinas no entraban en el solar.
Siguiente punto de inflexión: junio de 2009. El Ayuntamiento y el Gobierno vasco pusieron fin a la polémica que mantenían después de que el Ejecutivo de Ibarretxe descartara que los centros de salud de Lakua Arriaga, Salburua y Zabalgana se levantaran en los suelos municipales previstos. Los responsables de Osakidetza confiaron entonces en poder iniciar las obras ese mismo otoño. Pura ilusión. Meses más tarde, en febrero de este mismo año, el Ayuntamiento detectó un «error» en la medición de la finca y otro fallo «en la identificación» de la misma.
Tras proceder a rectificarlo, lo cual requirió la segregación de la parcela, el nuevo acuerdo se remitió a la Diputación, que también ha dado el visto bueno, y sólo falta el sello definitivo que lo corrobore. A partir de entonces, será el Departamento Vasco de Salud el que inicie las obras «cuanto antes. No es descabellado pensar que en un mes o mes y medio», recalca De Blas.
El futuro centro de salud constará de dos plantas. La baja, de 1.341 metros cuadrados, acogerá seis consultas de pediatría y catorce de medicina general, además de una sala para actividades grupales, otra para curas y una amplia zona para archivar los historiales clínicos. El primer piso, de 696 metros cuadrados, se destinará a salas de reuniones y una biblioteca, «aunque hay huecos para aumentar las consultas», añade De Blas. La plantilla estará formada por ocho médicos de familia, tres pediatras, ocho enfermeras, un auxiliar de enfermería y seis administrativos que trabajarán en turnos de mañana y de tarde.
Centro de dependencias
Aunque con entradas independientes, dichas instalaciones compartirán un sótano y un aparcamiento con el otro edifico complementario, destinado a la orientación y tratamiento de adicciones, así como a la rehabilitación del alcoholismo y ludopatías, por lo que constará de numerosas salas para actividades grupales y talleres.