Los parkings de rotación del Instituto y el Ensanche, que muchos conductores toman como referencia cuando se desplazan al centro de Bilbao, afrontan una nueva etapa que obligará a mantenerlos cerrados por obras durante unos meses. El Ayuntamiento ya ha sacado a concurso la explotación de ambos recintos -cuyas concesiones vencen el 31 de diciembre- durante los próximos veinte años. Son plazas fuertes, con la demanda garantizada, y las empresas adjudicatarias deberán poner algo de su parte. Además de abonar el canon que establece el pliego de condiciones, costearán la reforma integral de estos aparcamientos, construidos en 1970, que necesitan ponerse al día.
Los tiempos cambian y los coches crecen, por lo que una de las mejoras que van a notar los usuarios es la ampliación de la superficie de las parcelas. El número de plazas disponibles se reducirá ligeramente. En el Ensanche pasarán de 351 a 312 y en el Instituto Miguel de Unamuno, de 534 a 481. También es necesario impermeabilizar la cubierta, que en el centro docente está justo debajo del patio, pintar, arreglar tabiques y renovar las instalaciones eléctricas y los accesos peatonales, entre otras actuaciones.
En el Ensanche, además de todo esto, se va a sustituir el acceso actual, desde la calle Colón de Larreátegui, por dos vías laterales, de forma que se separen las entradas y salidas. Es por ello que la reforma saldrá más cara: 4,7 millones de euros según las estimaciones de los técnicos del área de Circulación y Transportes. Esta cantidad, al igual que la reparación del parking del Instituto, presupuestada en 2,9 millones, correrá por cuenta de las empresas. El Ayuntamiento sólo se hará cargo de la urbanización exterior, que será más ambiciosa en la plaza del Ensanche.
El canon anual
Para acometer todas estas obras habrá que cerrar las puertas de ambos estacionamientos en el segundo semestre de 2011, según las previsiones, y durante un tiempo que todavía no se ha determinado. El Ayuntamiento establece en el pliego de condiciones un plazo máximo de cinco meses para el parking del Ensanche y de cuatro para el del Instituto. En este último caso, los trabajos precisos para levantar el patio, impermeabilizar la cubierta del garaje y reponer la zona de recreo se llevarán a cabo necesariamente en julio y agosto. El plan de obra incluirá un estudio detallado sobre las afecciones al tráfico, un aspecto muy a tener en cuenta en pleno centro de la ciudad. Aunque hay otros aparcamientos de rotación en el entorno -como La Alhóndiga, Indautxu y Pío Baroja- es previsible que los dos recintos no se clausuren al mismo tiempo, ya que los conductores perderían de golpe casi 900 plazas.
Las fechas de cierre y el ritmo de ejecución de las obras se concretarán más adelante. Los contratos entrarán en vigor el 31 de diciembre y las concesionarias tienen un plazo máximo de cuatro meses para redactar los proyectos de reforma, siguiendo las directrices que marcan los técnicos municipales. En el pliego de condiciones se establece el importe del canon inicial que percibirá el Ayuntamiento, un millón y medio de euros en el Ensanche y dos en el Instituto. Asimismo, cada año deberán abonar a las arcas municipales una cantidad que sólo se fija de modo orientativo, 200.000 euros como mínimo en cada caso. A partir de ahí, se estudiarán las ofertas de los licitadores, que tendrán un peso decisivo en la adjudicación.
El plazo de admisión de ofertas se cierra el 4 de octubre. El Ayuntamiento se reserva una serie de plazas -seis en el Ensanche y ocho en el Instituto-, aunque los gastos de conservación y mantenimiento dependerán íntegramente de la concesionaria, que pondrá a disposición de los usuarios un reglamento de régimen interior. Las tarifas no cambian salvo por la actualización del IPC e incluirán abonos diurnos, nocturnos y de 24 horas. Los responsables municipales dejan claro que las empresas asumirán la explotación de los aparcamientos «a su riesgo y ventura», un principio que han invocado en los tribunales frente a las promotoras de parkings como El Carmelo y El Arenal que han resultado menos rentables de lo que se esperaba.