Con el tradicional acto solemne, la UPV/EHU inauguró ayer de forma oficial el curso 2010-11, un periodo de especial trascendencia al ser el primero en el que la Universidad pública pone en marcha su oferta de títulos adaptados al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Un año clave para la institución académica en el que, además del reto que supone estrenar los 67 nuevos grados, verá la luz el plan de financiación plurianual hasta 2014, que se prevé austero como consecuencia de la crisis. «Con las limitaciones que nos impone la presente coyuntura económica, vais a contar con toda la ayuda que podamos aportaros», quiso tranquilizar a la comunidad universitaria el lehendakari, Patxi López, que presidió la ceremonia.
El flamante mapa de titulaciones con el sello de Bolonia, las estrecheces presupuestarias y el euskera fueron tres de las cuestiones que centraron los discursos. Junto a López, el estrado del Aula Magna estuvo ocupado por el rector, Iñaki Goirizelaia, y la consejera de Educación, Isabel Celaá. Enfrente, mezclados entre decenas de catedráticos ataviados con la toga y el birrete de los colores de sus respectivas facultades, numerosos representantes de la sociedad y la política vascas: entre ellos, la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga; el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Juan Luis Ibarra; la diputada vizcaína de Cultura, Josune Ariztondo, o el rector de Deusto, Jaime Oraá. En el exterior, una veintena de personas se concentraron tras una pancarta con el lema 'Euskal ikasle presoek ikasteko eskubidea' ('Los estudiantes vascos presos tiene derecho a estudiar'), así como con diversas fotografías de miembros de ETA.
«Hartos de su país»
La lección inaugural corrió a cargo del catedrático de Derecho Constitucional y autor de la ponencia 'Euskara XXI', Alberto López Basaguren, que puso sobre la mesa una serie de reflexiones acerca de la diversidad lingüística. Un asunto polémico sobre el que el experto advirtió de los riesgos que entraña la protección de las lenguas minoritarias, «un camino muy difícil y resbaladizo» en el que «en muchas ocasiones no se está actuando con la cautela necesaria». «Nadie se debe sentir excluido o relegado de esta sociedad porque su lengua sea una u otra», dijo López Basaguren. «A nadie le debemos dar motivos para estar harto de su país».
Sus reflexiones dieron pie al rector para centrar en el euskera buena parte de su discurso, que comenzó de forma poco ortodoxa: proyectando un fragmento del vídeo del tema de Pink Floyd 'Another brick in the wall' para recordar que la UPV no pretende formar personas «para que sean un ladrillo más en un muro». A continuación, Goirizelaia aseguró compartir una de las principales conclusiones de Basaguren: el «respeto a todas las opciones lingüísticas». «Trabajamos por que las lenguas sean motivo de unión entre las personas y no de división o discordia», apostilló. Goirizelaia recordó que la UPV ha hecho posible que el euskera «se haya convertido en una lengua universitaria» y apostó por trabajar en la «normalización» de uso de la lengua vasca no solo en el «día a día» de la institución académica, sino también en la divulgación, en la investigación o en la redacción de tesis doctorales.
La crisis también estuvo presente en la disertación de Goirizelaia, que reabrió el debate sobre la necesidad de buscar nuevos modos de financiación. Así, a la hora de plantear la creación de centros de reunión para estudiantes, Goirizelaia se preguntó si, en el caso de que los alumnos y el personal de Administración y servicios contribuyesen con un euro mensual al proyecto y los profesores con 5 euros por cada euro aportado por los anteriores, «¿la Diputación y el Gobierno vasco estarían dispuestos a aportar lo mismo que los estudiantes, profesores y PAS?». «La Universidad sí estaría dispuesta», dijo el rector, que dejó las preguntas «en el aire». También hizo hincapié en la «eficiente» labor investigadora que coloca a la UPV en el número 11 en el conjunto de las universidades españolas, pero insistió en que «debemos avanzar todavía más».
El lehendakari, Patxi López, cerró los discursos con una intervención en la que destacó la «responsabilidad social» de la Universidad pública para formar a una ciudadanía cada vez «más culta, más critica y cada vez más libre». «Necesitamos que de sus aulas y sus laboratorios salgan los profesionales que liderarán la sociedad vasca en los próximos años». López se refirió también a las negociaciones que mantiene el Departamento de Educación con la UPV en torno al Plan Universitario 2011-2014 y al Plan de Ciencia. Tras garantizar «toda la ayuda que podamos aportaros», el lehendakari exigió como contrapartida «eficacia y eficiencia en la utilización de los recursos que la sociedad hoy pone a disposición» de la Universidad pública, en cuyas aulas estudiaron el curso pasado más de 57.000 alumnos.