Vitoria prepara su chistera y afila su varita para convertirse, un año más, en la capital mundial por excelencia de la ilusión. El culpable no es otro que el festival Magialdia, que ya cumple su vigésimo segunda edición convertido en un referente para los 450 artistas que a partir del lunes, y durante una semana, visitarán la ciudad para deleitar con los trucos y 'performances' que hechizarán a un público más que dispuesto a dejarse arrebatar.
De ellos, serán más de 40 los ilusionistas de una docena de países que, a través de setenta espectáculos, sembrarán la magia allá donde vayan. Todo vale. Desde las consabidas cartas y monedas, pasando por los malabares, el mimo y las sombras chinescas hasta los juegos con limones y cacahuetes o el más difícil todavía. Como recalcó ayer el responsable de la Asociación Ilusionista de Álava, Patxi Viribay, «cada día hay un plato fuerte que sobresale».
Un irresistible menú cuyo aperitivo se servirá, sin ir más lejos, este mismo domingo, al filo de la una de la tarde. A esa hora, varios magos locales recorrerán diversos escenarios y rincones clave del Casco Viejo animando la 'almendra' medieval. Las atracciones visuales continuarán el lunes, cuando se desvelará el trampantojo que el artista Mintxo Cemillán elabora estos días en la plaza de la Virgen Blanca. Una imagen denominada 'ilusión transitoria', y que sólo podrá apreciarse desde el mirador de la balconada de San Miguel. «Es un juego hecho con una perspectiva anamórfica que quiere transmitir la sensación de que todo es efímero», añadió su autor.
La ciudad, por todo el mundo
El atracón de trucos, además de con las ya habituales 'magia para escolares' y 'magia en el tranvía', continuará con la presencia del alemán Johan Lorbeer, quien ya hace dos años dejara a más de uno boquiabierto al 'adherirse' durante horas a la fachada de la Virgen Blanca. En esta ocasión estrena su número titulado 'Vitoria-Gasteiz Ninety Degrees', que exhibirá por todo el mundo.
Pero si lo que le gusta es elegir a la carta, podrá hacerlo gracias a la enorme biblioteca de números, cerca de 600, que pone a disposición del respetable el francés William Eston. Otros prefieren actuar a través del cristal, en concreto en una docena de céntricos escaparates, cuyo mejor show obtendrá un premio de 10.000 euros, y muchos más se reservan para las galas de magia de cerca y gala de escena. Por ilusión que no quede.