Las bicicletas están ganando terreno en Vitoria. Es normal: la ciudad tiene una orografía propicia para desplazarse en este medio de transporte de manera cómoda sin sufrir repechos agotadores, los carriles bici se multiplican y, encima, se trata de un ejercicio saludable. Ya hace un par de meses un estudio municipal revelaba que entre 2009 y 2010 se había incrementado su uso un 16%. Ahora, son las tiendas especializadas las que certifican este avance. «En los últimos tres años se han duplicado las ventas de bicicletas urbanas», asegura Luis Mari López, de Garaje Izquierdo. «Y el fenómeno sigue en aumento», refrendan desde Txirrinduz.
Son sólo dos de los negocios vitorianos que han visto cómo los vehículos diseñados para circular por la ciudad han ido ganándole terreno a los de montaña o carretera, con vocación más deportiva. Pero también hay sombras. «Se vendería aún mucho más si no fuese por el problema de los robos», lamenta Eladio Martínez, de Ciclos Sport. Aquí si hay estadísticas: cada día desaparecen en Vitoria tres bicicletas. «Por eso, la gente compra las de gama más baja, las baratas», explica Martínez. «Se invierte poco dinero en la bici», ahonda Juan Carlos Urdinguio, de Ciclos Carreras.
El cualquier caso, la mecha está prendida y ahora es momento de avivar la llama. Para ello, entre los días 16 y 22 de este mes se llevará a cabo la Semana de la Movilidad Sostenible, que dará protagonismo al pedaleo como opción de transporte. La concejala de Medio Ambiente, Alba Cañadas, presentó ayer la iniciativa que de manera simultánea se llevará a cabo en más de mil ciudades europeas bajo el lema 'Viajes más inteligentes, vivir mejor'. Durante esos días se llevarán a cabo acciones de comunicación, información y sensibilización.
Clases para aprender a andar
Habrá iniciativas de todo tipo. Entre las más innovadoras estarán las clases para adultos en las que se les enseñará a andar en bici: tendrán lugar en los centro cívicos de Iparralde, Judimendi, El Pilar e Ibaiondo durante cuatro jornadas, dos horas al día. En Aldabe, Arriaga, Ibaiondo y Hegoalde se organizarán juegos para fomentar el uso de la bici entre los más pequeños, y los de Judimendi y Lakua acogerán los 'Diálogos de bicicleta', un espacio de reflexión en el que los asistentes conocerán las ventajas del pedaleo. La Semana de la Movilidad Sostenible terminará con 'El día sin mi coche', que este año se traslada a Sancho el Sabio. En esa jornada, además, se incidirá en informar sobre los trasbordos de los autobuses y el sistema Bicitronic, para prevenir los robos de bicis.
¿Qué queda por hacer para promocionar este medio de transporte? «Todo», replica maximalista Diana Paniagua, la portavoz de Bizikleteroak, el colectivo de ciclistas urbanos implicados en el fomento del transporte sostenible en Vitoria. En especial, se refiere al Plan Director de la Bicicleta, «la biblia de la bici, la que dice por dónde tiene que ir el Ayuntamiento en estas políticas. Lleva mucho tiempo redactado y guardado en un cajón porque no hay presupuesto para llevarlo a cabo». En este documento se establece qué carriles bici hay que hacer, cómo llevarlos a cabo, campañas de seguridad vial, promoción. Y también aquí se incluye la ordenanza que regula esta circulación.
«Para aplicar esta ordenanza, que ya tiene el visto bueno de técnicos y políticos, hace falta avanzar en la construcción de infraestructuras», alega la concejala Cañadas. Porque no es exigible pedir a los ciclistas que cumplan determinada regulación -como no salir de los bidegorris- cuando la red aún está sin concluir.
En cualquier caso, el avance de las dos ruedas, previsiblemente, debería impulsar la puesta en marcha de esta regulación. Pero desde Bizikleteroak lanzan una pregunta: el auge de la bici sólo será síntoma de mejora en sostenibilidad si quita protagonismo a los coches y no al transporte público. ¿Es así? Parece que sí. Porque en 2009, con la puesta en marcha del tranvía, el uso de los medios públicos (autobuses y metro ligero) aumentó un 20%. Y los primeros datos de 2010 revelan que los usuarios siguen creciendo. Mientras, y tras la implantación de la nueva OTA, las calles más céntricas han ganado en huecos de aparcamiento. Se estima que el tráfico de vehículos privados se ha reducido hasta un 25%.