elcorreo.com
Domingo, 12 febrero 2012
cubierto
Hoy-5 / 0||Mañana-3 / 1|
más información sobre el tiempo

GENERAL

Nacer en el agua

El hospital del Alto Deba será el primero de Osakidetza en colocar bañeras para dar a luz

31.08.10 - 02:37 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
SAN SEBASTIÁN. Osakidetza apuesta por los nacimientos naturales. El diseño clásico de un paritorio, más parecido a un quirófano, nada tiene que ver con las salas habilitadas en el hospital del Alto Deba, el primero de la red pública vasca en el que las embarazadas podrán dar a luz en el agua. Dos cuartos luminosos reciben a las parturientas, a las que se les atiende con todo tipo de detalles: desde el color de las paredes -pintadas de naranja- hasta la música que quieren que suene en el momento del parto. Para hacer más acogedor el siempre frío ambiente hospitalario, los aparatos médicos están ocultos tras una cortina y ya no hay un potro ginecológico, sino una cama adaptada que sirve para todo el proceso del alumbramiento. El único instrumento que está a la vista es la silla de partos, una especie de taburete ergonómico en el que algunas mujeres que así lo solicitan se sientan para dar a luz. Todo está pensado para facilitar el alumbramiento natural -en el que no se utiliza anestesia epidural-, para hacerlo «más humano y menos medicalizado», una estrategia por la que ha apostado la sanidad vasca.
El del Alto Deba fue el precursor en habilitar estas salas especiales y también será el primero de toda la red pública en instalar bañeras donde las mujeres podrán dar a luz, un uso muy extendido en Estados Unidos y que algunas comunidades, como Galicia, también han implantado. La clínica, en plenas obras de ampliación, aprovechará la reforma para dar un paso más en su política de respeto al proceso fisiológico del parto. Los nuevos paritorios estarán listos el año que viene. «Cada habitación tendrá su bañera, donde la mujer podrá sumergirse en el momento de la dilatación y, si quiere, hasta la fase de expulsión, siempre y cuando el parto no sea de riesgo», explica Agurne Kortabarria, matrona del hospital guipuzcoano.
Las ventajas del agua se concentran principalmente en el momento de la dilatación. Cuando la mujer se acomoda en la bañera se relaja, lo que permite aliviar el parto. El agua, a una temperatura de 37 grados, actúa como una especie de anestesia natural y, aunque no es milagrosa, hace más llevaderas las contracciones al facilitar el periodo de dilatación. Todas estas virtudes fueron difundidas en los años 70 por el médico francés Michel Odent. Cada vez son más los hospitales públicos que han tomado conciencia de que hay que hacer del parto un proceso lo más natural posible, con la menor intervención de los médicos, cuando no hay complicaciones que así lo indiquen.
En el Hospital Donostia hace año y medio que instalaron una bañera como alternativa para las embarazadas que no quieren anestesia epidural. «Su eficacia está demostrada cuando la dilatación ya está avanzada, a partir de los cinco centímetros», especifica Javier Rey, supervisor de partos del centro donostiarra. La mujer se puede colocar en diferentes posiciones, lo más cómoda posible, y salir y entrar de la bañera cuantas veces quiera antes del alumbramiento; en ese momento en el que pasa a la cama de partos, donde podrá dar a luz en la postura que elija.
«Adaptados a la inmersión»
Dice Rey que aún son mayoría las mujeres que optan por un parto con anestesia epidural: un 85% frente al resto, que alumbra a su bebé sin ninguna intervención médica, sólo en manos de la matrona. «No todas son embarazadas predispuestas al parto natural», aclara. «Las hay que no pueden ser anestesiadas por algún tipo de contraindicación médica, otras que no llegan a tiempo de la epidural y, las menos, que solicitan dar a un luz de forma natural. A todas ellas se les ofrece la posibilidad de utilizar el agua».
Coni Peris, matrona en la clínica Acuario de Valencia, la única especializada en el parto acuático en España, prefiere hablar del «agua en el parto que del parto en el agua», porque -especifica- «no es un método» como tal, simplemente «un elemento sencillo y eficaz que favorece que la mujer recupere su instinto biológico y que su sistema neuro-hormonal trabaje para facilitar el alumbramiento, con menos dolor, menos analgésico y menos intervenciones médicas. Muchas mujeres no son capaces de liberar sus instintos en el entorno tecnológico de los hospitales, y el agua puede ayudarles a conseguirlo», explica.
El nacimiento del bebé en el agua es «un poco casual», agrega la matrona valenciana, porque muchas parturientas prefieren salir de la bañera para dar a luz y otras continúan sumergidas hasta el final del alumbramiento. «En esos casos, el nacimiento se produce con cierta rapidez. El recién nacido está adaptado a la inmersión y entra en un medio que le resulta familiar», precisa. El crío empieza a respirar nada más salir a la superficie. Ya fuera del agua, experimenta el calor humano.
En Euskadi, esa escena que dibujan desde la clínica Acuario empieza a estar cada vez más cerca gracias a muchos profesionales que han trabajado para abrir el camino a un parto no medicalizado en Osakidetza. Entre ellos figura la parlamentaria Blanca Roncal (PSE), que estuvo al frente del hospital del Alto Deba entre 1980 y 1990, y responsable de que en 2008 el Parlamento vasco aprobara una propuesta para toda la red pública vasca en defensa de unos partos «más humanizados». En las mismas fechas, el Ministerio de Sanidad elaboró una estrategia sanitaria para el parto natural, con recomendaciones que ya se han interiorizado en la mayoría de paritorios vascos. Por ejemplo, la reducción de las cesáreas no justificadas, el rasurado del periné -que ya no se practica- o las episiotomías, que son más selectivas y no sistemáticas.
También han jugado un papel importante los integrantes de la asociación Zelaun, matronas y ginecólogos que reclamaron a Osakidetza que pusiera en marcha la estrategia sanitaria. Arantza Lekuona, ginecóloga y subdirectora médica del Hospital Donostia, confirma que el grupo de trabajo ya ha sido creado y que se suceden las reuniones para sellar el documento definitivo. «Hay que tener en cuenta que la asistencia en un hospital pequeño es diferente a la que puede haber en uno de referencia, a donde se derivan todos los partos con algún riesgo, por mínimo que sea. A pesar de todo, se hace un gran esfuerzo para respetar la voluntad de los padres. Es una apuesta irreversible», subraya Arantza Lekuona.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Nacer en el agua

Un grupo de mujeres embarazadas hacen ejercicios en una piscina. :: RAMÓN L. PÉREZ

elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.