El rey de las calles vitorianas recobra sus dominios a partir de hoy. Después de diecinueve días replegado a la parada de Sancho El Sabio, y con el susto todavía por el accidente sufrido el sábado con el descarrilamiento de un convoy, las dos líneas del tranvía recuperan hoy su recorrido habitual, hasta Angulema, una vez concluidas las obras de reparación del firme en la calle General Álava. Por supuesto, los convoyes también pararán a recoger y dejar pasajeros en las paradas de Lovaina y en Parlamento.
Durante este parón los operarios han procedido a adecentar la céntrica arteria, que presentaba numerosos adoquines rotos o sueltos, grietas y hasta arquetas retorcidas por el paso del gusano verde, que llegó a la capital alavesa hace año y medio. El constante tránsito de urbanos y de vehículos particulares ha acentuado todavía más ese deterioro.
La reforma ha corrido a cargo de Euskal Trenbide Sarea (ETS), el ente público del Gobierno de Lakua que gestiona las infraestructuras ferroviarias. Las fechas elegidas han tenido en cuenta la época del año en que, en teoría, menos población hay en la capital alavesa. Estos trabajos han tenido un coste de 250.000 euros.
Hasta la conclusión de la reforma, el tranvía ha funcionado de manera regular hasta Sancho el Sabio, tanto para la línea de Ibaiondo como para la de Abetxuko.
Polémica obra
La obra, eso sí, ha estado envuelta en la polémica ya que los materiales utilizados para hacer desaparecer los socavones y grietas son los mismos que se colocaron con anterioridad, y que no han dado buenos resultados. Dos días después de arrancar los trabajos, el director general de ETS, Pedro Marco, aseguró a este periódico que la reparación será «la definitiva».
Varios expertos, sin embargo, cuestionaron la fiabilidad del trabajo al insistir en utilizar firme de hormigón impreso, que ya causó problemas en el pasado. En dos ocasiones para ser exactos. Pedro Marco, en este punto, recordó que los baches se concentraban en los lugares de paso de los autobuses urbanos y achacó su aparición a que el hormigón estaba «poco compactado» y a la escasa resistencia de las arquetas.
Además, ETS ha completado el fraguado de la calle en quince días, cuando el proceso homologado recomienda 28. Desde la firma pública insisten en que al tratarse de un hormigón «más resistente» dos semanas son suficientes para adquirir la solidez necesaria.