Los pediatras reivindican su «espacio» en la sanidad pública al considerar que son los «únicos» profesionales preparados para atender a la población infantil. Los especialistas salen así al paso de las declaraciones realizadas el pasado domingo en EL CORREO por el presidente de la Sociedad Vasca de Medicina Familiar y Comunitaria (Osatzen) en las que señalaba que Osakidetza «igual debería rebajar la edad de atención pediátrica de los 14 a los 7 años» como una posible solución a la escasez de profesionales en la comunidad autónoma vasca. El doctor Rafa Gracia insistió en que se trata de un colectivo «perfectamente asumible» por los médicos de cabecera, una afirmación que los pediatras que ejercen en Euskadi no comparten.
«Sabemos que algunos sectores de la medicina de familia piensan que ellos deben ser los que atiendan a las personas desde el nacimiento hasta el final de la vida sin tener en cuenta las repercusiones que esta estrategia comporta en la salud de la comunidad. Y en el caso de la pediatría hay razones claras para que sea el especialista el que atienda al niño», subraya el presidente de la Sociedad Vasco Navarra de Pediatría, ante el debate generado en torno a un tema tan delicado como la atención sanitaria de la población infantil.
El doctor Juan Ignacio Montiano considera que «no es lo mismo que el profesional ocupado de atender a los menores haya dedicado cuatro años de su formación a la especialidad, que los tres meses que le dedica un médico de familia. Además, los pediatras tenemos todas nuestras consultas y nuestra formación orientada a los niños», añade el especialista, tras señalar que si lo que se propugna es «que los facultativos de cabecera sean los que remitan los niños a un pediatra consultor, las familias solo ganarían en burocracia».
Al contrario de lo que opina una parte importante de los médicos de familia, las asociaciones de pediatras son partidarias de que se aumente la edad de sus pacientes para seguir todo su periodo de crecimiento. «Sería una mala opción poner en riesgo la calidad de la atención sanitaria durante la infancia con medidas inadecuadas», precisa el presidente de la Asociación Vasca de Pediatría de Atención Primaria, Pedro Gorrotxategi.
Pérdida irreversible
En un momento en el que se habla de la importancia de las enfermedades crónicas, los especialistas recuerdan que «en varios países desarrollados se ha demostrado que una buena salud infantil da lugar a una menor morbilidad y a un descenso de las enfermedades incurables en la edad adulta, además de una mayor longevidad y menor gasto sanitario durante la vida del individuo».
Tanto Montiano como Gorrotxategi reconocen que la falta de pediatras es una «amenaza» para «un sistema frágil y que corre serio peligro de convertirse en una pérdida irreversible». «Algunos parecen querer propiciar esta situación y argumentarán que de esta forma nos acercamos a modelos centrados en el médico de familia que abundan en otros países de Europa», coinciden ambos directivos.
A su juicio, se trata de un sistema que tiene «una consecuencia evidente, y es que recibe mejor atención médica la población infantil que cuenta con mayores recursos económicos, ya que la pediatría de Atención Primaria dispensada por especialistas queda limitada a las familias de mayor poder adquisitivo, lo que ya está ocasionando debates en servicios de salud como el británico», advierten. Los especialistas añaden que «sistemas de aseguramiento privado como el americano observan que las familias eligen cada vez más a los pediatras en detrimento de los médicos de familia para la atención de sus hijos».
Los especialistas van más allá. Un estudio realizado por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria concluía que la atención pediátrica conseguía «un mejor cumplimiento de los programas de vacunación y de uso de los medicamentos que la prestada por los médicos de familia».