Tuvisa no ha descansado este verano. Mientras los vitorianos disfrutaban de las fiestas de La Blanca o se relajaban en destinos turísticos, la compañía que gestiona los urbanos de Vitoria se ha puesto las pilas para revisar la red de autobuses y poder presentarla en otoño con algunas líneas renovadas. En concreto, a finales de octubre -o principios de noviembre si ocurre algún imprevisto, por ejemplo, de tipo meteorológico-, entrarán en funcionamiento las 17 modificaciones previstas con el fin de agilizar los itinerarios y atender, en una misma operación, las peticiones vecinales de los barrios.
Así, los residentes en Zaramaga, Sansomendi o Zabalgana encontrarán respuestas concretas en el nuevo mapa de Tuvisa, que llegará justo un año después de que se llevara a cabo la gran reorganización de las líneas -en marcha desde el 30 de octubre de 2009-. Los urbanos entrarán en el primero de estos distritos por Reyes de Navarra y Cuadrilla de Vitoria, lo que implicará la desaparición de unas 18 plazas de aparcamiento y su correspondiente traslado a la calle Salvador. Y en Sansomendi se recuperarán las paradas de Paula Montal, vía por donde accederá el urbano hasta el centro del barrio.
Los nuevos vecinos del este y el oeste de la capital alavesa se verán también beneficiados por esta renovación. En el caso de Zabalgana dispondrán de una 'lanzadera' con marquesinas en Naciones Unidas, Iruña Veleia y Bulevar de Mariturri para conectar con la línea 2, así como del autobús G3 del gautxori -en noches de fin de semana y vísperas de festivos- hasta Aldaia y Mariturri a través de Derechos Humanos y Naciones Unidas. A partir de otoño, el servicio nocturno -con el vehículo G2- incluirá también la calle Iliada de Salburua, una arteria donde se colocará, por contar con más usuarios, la parada terminal que ahora mismo funciona en Errekaleor.
«Menos maniobra»
Pero los vitorianos deberán apuntar unos cuantos cambios más en la red, que ya han recibido el visto bueno del Aula de Ecología Urbana de Barcelona y del consejo de Tuvisa, como nuevos apeaderos -en la calle San Ignacio del Casco Viejo o el 34 de Beato Tomás de Zumárraga, entre otros-, o traslados de las paradas terminales. Sin embargo, varias líneas han estrenado ya imagen aunque por otras razones. El Ayuntamiento de la capital alavesa ha instalado plataformas de obra en una veintena de paradas -donde había aparcamientos en batería o la calzada no se hallaba en buen estado- que, en vez de funcionar como un bloque de hormigón añadido a la acera, suponen una extensión de la propia vía. La medida, que ha costado 254.950 euros a las arcas municipales, permite «mejorar la accesibilidad y gastar menos combustible porque el autobús necesita menos tiempo de maniobra y se gana en el recorrido asegurando el cumplimiento de los horarios marcados», resumió ayer el concejal de Movilidad, Joaquín Esteban. Y los conductores ganarán «70 u 80 plazas de estacionamiento».
Varias plataformas de cemento, que suman más de un centenar en diferentes puntos de la ciudad, crean «algunos problemas» para los usuarios de movilidad reducida, sobre todo, al pasar de la acera al elemento prefabricado, recordaron desde la asociación de discapacitados físicos de Álava Eginaren Eginez. Este colectivo, que aplaudió el nuevo sistema de acceso, explicó que los bastones de los viandantes o las sillas de ruedas se quedaban «enganchados» a las ranuras de la pieza.