Después de la solicitud realizada a primeros de mes por la Diputación Foral de Álava al Ayuntamiento de Llodio para que apruebe el Plan Especial de protección y conservación del complejo de Lamuza, el alcalde, Jon Karla Menoyo, expresó su esperanza de «poder empezar a ejecutar el año que viene, por lo menos, el encauzamiento del arroyo Aldaikorreka», uno de los más problemáticos que discurren por la localidad ayalesa.
Porque al eterno problema del mal estado de la red de aguas fecales que pasa bajo su recorrido y que provoca infectos olores, se une la basura que se acumula a lo largo del cauce, provocada por una evidente falta de civismo. Botellas, bolsas, material municipal o incluso carros de la compra forman parte del paisaje habitual del riachuelo.
El primer edil confirmó que «lo primero que se realizaría sería eliminar la tubería de fecales que provoca los malos olores, para acometer después el encauzamiento».
El proyecto de Ion Bárcena, Irene Zúñiga y Jaime Díaz fue el vencedor del concurso de ideas para recuperar el conjunto monumental de Lamuza, celebrado el año pasado. En él se plantea la recuperación arquitectónica y paisajística en un plan de cinco fases que incorpora la sede del Instituto de Arquitectura Vasca y una guardería infantil. «En los últimos meses hemos venido trabajando con el proyecto ganador y nuestra idea es empezar ya el año que viene con la primera fase de las obras», señaló Menoyo.
La Diputación defiende la importancia de remodelar y rehabilitar el conjunto monumental del parque de Lamuza por considerarlo «una pieza clave como eje vertebrador entre distintas zonas de Llodio y, por tanto, decisivo para el equilibrio territorial del segundo municipio más grande de Álava, ya que va a servir para reactivar, incentivar y dinamizar la población», como señaló el diputado de Administración Foral, Claudio Rodríguez.
El proyecto comenzará por el arroyo Aldaikorreka y proseguirá con los edificios. En concreto, plantea una actuación decidida en la Casa de la Música -adecuándola para dar servicios al frontón, la sala de conciertos, el gaztetxe, el club de jubilados y el centro de día- y en el Casino -cafetería y restaurante-.
Coches clásicos
Por otra parte, aprovechando la festividad de San Bartolomé, en el barrio llodiano de Latiorro se realizó la segunda concentración de coches clásicos. Participaron 24 automóviles de todas las épocas, desde los clásicos Mercedes a los míticos Escarabajos, pasando por los no menos históricos 600, hasta deportivos como algún Porsche o un bonito Seat Sport 850; incluso se dejaron ver dos Jeeps de la armada norteamericana. Todos ellos recorrieron las principales calles de Llodio.