La decisión de Metro Bilbao de prescindir de los servicios de quien ha desempeñado las labores de gerencia desde 2006, Rafael Sarria, ha caído como un jarro de agua fría sobre los ánimos de los dirigentes forales. Sarria, que el jueves recibió la comunicación de su despido, milita en el PNV desde hace décadas y dirigió el Puente Colgante antes de convertirse en el número uno del suburbano, a propuesta de Jose Luis Bilbao.
Fuentes cercanas al diputado general consideraron ayer que, «de nuevo, la decisión se ha tomado de forma unilateral. Se trata de un despido injustificado, sin ánimo de consenso, que evidencia la politización que desde la nueva dirección del Gobierno vasco se aplica en la designación y destitución de mandos». En el ámbito nacionalista, la cesantía de Nieves y ahora, la de Sarria, se contemplan como parte de una estrategia socialista que favorece el monopolio ideológico en la cúpula del transporte público vizcaíno, y como una venganza hacia los cargos de confianza designados por Bilbao.
La Diputación considera que el despido de Sarria «atenta contra el acuerdo que el PSE y el PNV» alcanzaron a finales del año pasado, y que pretendía repartir las cuotas de poder en el seno de las entidades que rigen el transporte. Según expresó ayer un portavoz foral, Gasco lo ha hecho «saltar por los aires y en pedazos otra vez».
Los socialistas enmarcan el cese de Sarria en el proceso de renovación de la cúpula de Metro Bilbao. La llegada del partido de Patxi López al Gobierno vasco modificó el equilibrio de fuerzas en el seno de la compañía y en el Consorcio de Transportes de Vizcaya. Entonces, el PSE aprobó la creación de un nuevo cargo para el Metro -el de consejero delegado- que prácticamente acaparaba las funciones del gerente, vaciando de responsabilidades la figura de Sarria.
Gasco, nuevo presidente de Metro Bilbao, confió en marzo la gestión de la empresa pública al donostiarra Iñaki Prego, arrebatando el liderazgo al gerente, que ha permanecido algunos meses más en el cargo. Recientemente, Prego tomó también las riendas del CTB, en sustitución de Juan Cruz Nieves. Su nombramiento ha sido judicializado por los nacionalistas, que consideran que no puede compaginar ambas labores.
Nueva afrenta
Pero además del nombramiento de Prego, los cambios en el seno de la empresa prosiguieron con la destitución de Julio Ibarra en la dirección de comunicación. Si esto no provocó fricciones entre socialistas y nacionalistas, la expulsión de Sarria es considerada como una nueva afrenta por la institución foral. Mientras que el nuevo CTB cesó a Nieves por solicitar al Gobierno vasco un endeudamiento del 42% superior al necesario, la dirección de Metro Bilbao apunta a supuestas carencias en el perfil profesional de Sarria para justificar su futuro relevo.