Nadie está por encima de la ley, ni aunque esa persona posea ocho Grammy Latinos y haya vendido más de 40 millones de discos en todo el mundo. Por esta razón le van a poner más de un obstáculo a la cantante colombiana Shakira en su visita a Barcelona. La artista de Barranquilla llegó el miércoles a la Ciudad Condal para rodar 'Loca', el videoclip de presentación para el primer 'single' del disco que editará en noviembre. La rubia intérprete del himno del Mundial de fútbol, y casi canción del verano, ha sido pillada 'in fraganti' bañándose en una fuente pública y viajando en moto 'de paquete', sin casco y con la melena al viento, por el paseo de Joan de Borbó. Todo esto por exigencias del rodaje, pero, desafortunadamente, en contra de las normas de comportamiento cívico que establecen los edictos de la ciudad.
Tras analizar unas imágenes subidas al portal YouTube por unos sorprendidos seguidores de la colombiana que, incrédulos, veían cómo la cantante animaba a la gente a remojarse con ella en la fontana de la plaza Pla de Palau e incluso bailaba el 'Waka-waka' mientras chapoteaba, el Ayuntamiento de la capital catalana estudia multar a la cantante por su conducta «inapropiada». Si de estas grabaciones se deriva alguna infracción, ha explicado un portavoz del Área de Prevención, Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento, se enviará «una propuesta de sanción a los responsables correspondientes». Además, el consistorio investigará si hay algún incumplimiento con los permisos de grabación, al sospechar que el equipo de la artista carece de ellos.
La alcaldía lamenta que la cantante «no predique con el buen ejemplo, al no llevar casco en la moto y entrar en la fuente y bañarse, cuando ella es un personaje público» y bastante influyente, además. Sobre todo cuando, añade, en Barcelona «pidiendo permiso se pueden hacer ese tipo de filmaciones sin ningún problema; de hecho, se hacen casi a diario».
Es una visita accidentada la que está teniendo Shakira por culpa de su polémico vídeo, porque este no ha sido el único encontronazo con las autoridades barcelonesas de la creadora de 'Ciega, sordomuda'. Al llegar a la ciudad, la Guardia Urbana multó al chófer del coche en que viajaba porque su carnet de conducir no era válido en España y por llevar los cristales ahumados. Se inmovilizó el automóvil y, posteriormente, la cantante pudo continuar su trayecto en otro vehículo, después de comprobar que el nuevo conductor sí tenía un permiso válido.
Tampoco es la primera vez que el Consistorio barcelonés multa a artistas de talla internacional sin importarle la fama que tengan. El año pasado, los irlandeses de U2 se marcharon de la Ciudad Condal con una sanción por no respetar los horarios estipulados para los ensayos de su '360º Tour' y por excederse en el nivel de ruido permitido en el concierto que ofrecieron en el Camp Nou. En esta ocasión, parece ser que Shakira ha preferido aquello de hacer lo prohibido y luego pedir perdón (y pagar), a pedir permiso.