Ni están todos los que son, ni son todos los que están, pero lo que sí que está seguro es que el panorama musical en Miranda tiene futuro y mucho. Tras unos años de cierta sequía aparecen o resurgen nuevos grupos musicales que tocan todos los palos y estilos. Zoe, El Secreto de Amelie, Ajo Picao, Kóctel 31, Maktub, Factor 77, The Rocking Phenumonias, Dirty Birdies, The Song, El Syndrome de Peter Pank y un larguísimo etcétera corroboran que el afán creativo sigue vivo en la ciudad.
Uno de los grupos más conocidos es Zoe aunque ahora ha comenzado una nueva andadura debido a cambios en la formación. Rubén, el hasta ahora cantante ha abandonado el grupo por motivos personales y es su hermano Hugo quien asume esa tarea. «Aunque seguimos haciendo lo mismo el cambio es significativo porque lo más característico suele ser la voz. De todas formas, creo que se parece bastante a la de mi hermano porque al fin y al cabo nos hemos criado juntos, hemos escuchado la misma música y hemos cantado juntos. La forma de cantar es bastante parecida», afirma Hugo.
La puesta de largo de la formación fue el pasado sábado en el Jardín Botánico y esta semana también han tocado en la terraza del Moon TV y la acogida del público mirandés en las dos ocasiones ha sido muy buena. «Hemos tocado nuestros nuevos temas que formarán parte de nuestro nuevo disco. Para la grabación hemos contado en la batería con Iñigo García que estuvo con nosotros hace muchos años y los bajos los ha grabado Javier Rodríguez que es otro bajista de Miranda que toca con The Song. Para los directos contamos con Foly y Marcos del Secreto de Amelie».
Zoe espera que para octubre vean la luz sus 11 canciones nuevas. «En los directos incluimos los temas más emblemáticos de la formación y tres versiones de Pereza, Mclan y La Fuga porque musicalmente cuadran más con nosotros. En total unos 20 temas y hora y media de duración».
Las nuevas canciones hablan de todo un poco aunque en muchas de ellas se refleja la situación por la que ha pasado el grupo en los últimos años. «Plasmamos nuestras vivencias, nuestra aventura a la hora de ir a tocar un concierto, el prepararlo todo, el tocar con el calor del público y la vuelta a casa, por ejemplo».
Zoe comenzó su andadura en el año 1993 tras escuchar en el Orosco a la Pista Búlgara, una formación canaria que por aquellos años despuntaban. «Fue lo que más nos marcó. Nos dejó impresionados y quisimos hacer lo mismo. Para nosotros fueron todo un referente, éramos unos críos de 14 o 15 años».
Al hablar de los sinsabores que puede dejar la música Hugo matiza que lo importante, ante todo, es no perder nunca la ilusión. «Da muchas recompensas muy grandes. Tampoco me planteo un día o una semana sin música. Es parte de mi. Creo que llevamos muchos años porque siempre hemos notado el apoyo incondicional de la gente».
Las formaciones musicales no lo tienen nada fácil para hacerse un hueco y siempre resulta difícil encontrar sitios adecuados donde poder tocar y, sobre todo, donde poder ensayar. En el caso de la capital burgalesa desde hace casi un año funciona al pleno rendimiento el Centro de Creación Musical conocido como el Hangar con el objetivo de ser una plataforma de lanzamiento para los nuevos talentos.
La sala central de El Hangar cuenta con un aforo para 1.200 personas y un escenario de 16 metros de largo. El centro dispone además de un estudio de grabación dotado de las tecnologías más avanzadas a disposición de los grupos o solistas burgaleses que lo soliciten. «Está muy bien, pero aquí en Miranda contamos también con un lugar excepcional como es la Fábrica de Tornillos. Los técnicos lo controlan muy bien, solamente hay que pedir al Ayuntamiento fecha y te la conceden.
Lo que sí que es importante es obtener una recompensa económica. El viaje cuesta, el equipo cuesta, todo cuesta y necesitamos dinero. Los músicos a veces somos tratados como bufones».
Un secreto bien guardado
Uno de los secretos mejor guardados de este grupo es su nombre y es que la idea del Secreto de Amelie parece tener miga. La formación surgió a raíz de la unión de un grupo de amigos que se juntan porque tienen gustos musicales similares, tras dar rienda suelta a su creatividad en el local de ensayo decidieron dar un paso más y marcharse a Madrid. De hecho, Foly y su hermano Rodri viajaron hasta la capital para llegar un poco más lejos con su proyecto. «Se han unido a nosotros Marcos, Cristian y Mario que son tres chicos de allí y ahora estamos dando un poco de guerra. Llevamos todos este año tocando por toda España», matiza Foly.
La banda hace pop en castellano y tiene en el mercado un primer disco aunque ahora ya está planificando su segunda incursión musical. «También lo grabaremos con Emilio Mercader. Esperamos que se vea una evolución. Todos estamos más volcados en la composición y cada uno aporta más sus influencias lo que da una mayor riqueza musical. Nuestros conciertos serán ahora en Rivabellosa y en Portugalete».