Positiva, aunque con muchos matices. Es la fotografía que los agentes sociales sacan de la bajada del paro del pasado julio en casi 74.000 personas, la cuarta consecutiva y la mayor registrada en este mes en los últimos doce años. Es verdad que permite mantener apuntados en las oficinas del Inem a menos de cuatro millones de españoles, toda una barrera psicológica -a 31 de julio había 3.908.578 desempleados, 364.483 más que un año antes-, pero lo cierto es que de los 1,4 millones de contratos suscritos sólo el 6,86% fueron indefinidos, un 13,8% menos que hace doce meses y un punto menos que en junio. ¿Conclusión? Para los sindicatos, una especie de efecto perverso de la denostada reforma laboral, contra la que ya calientan motores ante la huelga general de septiembre. Un juicio que no comparte el ministro Corbacho, quien desvinculó la fortísima temporalidad, propia del verano, de una modificación legal a la que «no hay que pedir efectos inmediatos cuando todavía se está tramitando en el Senado».
Para completar los claroscuros, la cifra de los Servicios Públicos de Empleo es orientativa y nada tiene que ver con la reflejada por la Encuesta de Población Activa (EPA), la única válida para las comparaciones europeas, que recogía más de 4,6 millones de desempleados a final del primer semestre y 1,3 millones de hogares con todos sus miembros en paro.
El desempleo bajó en todos los sectores, principalmente en servicios y construcción, y creció ligeramente el número de personas sin empleo anterior. El paro masculino descendió más que el femenino y el de los jóvenes también bajó más que el de los mayores de 25 años. La única autonomía donde la situación empeoró, aunque de forma muy ligera, fue Navarra.
Julio también fue un buen mes para la Seguridad Social. Fue el sexto consecutivo con aumento de afiliación -62.500 cotizantes más- y el mayor incremento en ese mes desde que arrancó la crisis, con lo que la cifra media de afiliados al sistema ya alcanza los 17,8 millones, no obstante un 1,63% menos que hace un año.
Euskadi fue una de las comunidades donde el descenso del paro quedó por debajo de la media española -el 1,85%-. En los registros hay inscritas en la actualidad 125.832 personas, 533 menos que en junio, un 0,42%, una bajada atribuida en buena parte a la industria. Hasta el extremo de que, a juicio del Gobierno vasco, todo apunta a que «después de haber sido uno de los sectores más afectados por la crisis», es el que está marcando el «mayor movimiento económico» registrado a nivel global».
En las listas del desempleo hay más hombres que mujeres -su número incluso creció-; el tramo de edad en el que más disminuyó fue el comprendido entre 45 y 54 años y hay dos puntos particularmente negros: más de 59.000 personas no recibieron ningún tipo de prestación económica pese a su situación y el paro de larga duración tiene cada vez más peso en el conjunto del desempleo. Como en el resto de España, la mayoría de los contratos suscritos fueron temporales, al tiempo que descendían los indefinidos.
El Departamento de Empleo que dirige Gemma Zabaleta subrayó el buen comportamiento de Álava, con un descenso del paro del 2,07% -el sexto consecutivo- frente al 0,47% de Vizcaya y la mala trayectoria de Guipúzcoa, aunque en la evolución interanual el territorio alavés es el peor parado, con un 8,45% más de desempleados por el 8,05% en el guipuzcoano y el 7,11% en el vizcaíno. En cuanto a la Seguridad Social, la afiliación descendió en el conjunto de Euskadi en julio, un mal dato. Se salvó Guipuzcoa. En cambio, en la referencia anual Álava es el único territorio con más afiliados hoy que hace un año.
A la vista de los datos, Corbacho se mostró convencido de que tras el descenso del paro hay «algo más» que las simples colocaciones del sector turístico, pero no ocultó que en los próximos meses los datos «no serán tan positivos», debido al fin de la temporada veraniega y a que se deje sentir la retirada de los estímulos económicos promovidos por el Gobierno, preludio de nuevos ajustes laborales: agotamiento de las ayudas para comprar coches, recorte de la obra pública, nuevo estrechamiento del consumo tras la cierta alegría estival...
Comisiones Obreras y UGT pusieron el acento en esta circunstancia, al explicar lo sucedido como un producto del verano. En su opinión, la reforma laboral que ahora se ultima consolida la temporalidad en vez de combatirla y no fomenta la creación de puestos indefinidos. El empleo coyuntural, subrayaron ayer sus portavoces, es el gran déficit del mercado laboral español, una lacra que perjudica la competitivad de las empresas.