«No pienso dejar la huelga de hambre porque es mi única salida». Jesús Cuesta, eibarrés de 50 años, se mostraba ayer así de seguro sobre la fórmula que tiene para resolver su situación laboral en la sociedad Badesa, perteneciente a la Mancomunidad del Bajo Deba y que lleva a cabo la recogida de basuras. Desde su silla, a las puertas del Ayuntamiento de Eibar, explicaba los motivos que le llevaron hace 20 días a tomar tan drástica decisión poniendo en riesgo su salud. «Mis abogados consideran que existen fraudes de ley en los contratos de toda mi vida laboral en Badesa, desde los primeros de 2003 hasta hoy. Además, los últimos años estuve cubriendo la plaza de un trabajador ya fallecido y la empresa ha decidido sacarla a concurso. No vemos lógico este paso teniendo sobre la mesa contratos irregulares», aclara Jesús junto a su botella de suero y con varios caramelos como único alimento. «No quiero que me vuelva a dar una bajada de glucosa y me tengan que llevar al hospital otra vez».
Según Cuesta, el gerente de Badesa «apareció al tercer o cuarto día de huelga y lo único que me dijo es que lo dejara y fuera a los tribunales. Pero estos procesos siempre son largos y me estrangularían económicamente». Tiene claro que no quiere «ningún tipo de indemnización, sólo un puesto de trabajo, mi puesto».
La situación no ha pasado desapercibida para el Ayuntamiento de Eibar. El alcalde de la localidad guipuzcoana, Miguel de los Toyos, intentó mediar en los primeros días y propuso a la familia del afectado una alternativa. «Nos habló del Consejo de Relaciones Laborales para iniciar un arbitraje». Posibilidad que, según Cuesta, ellos aceptaron pero que «rechazó» el presidente de Badesa. «Nos dijo que se negaba a este proceso porque no tenía valor jurídico».
El presidente de la firma, Félix Azpiazu, aclaró ayer que «el Consejo de Relaciones nos dijo que solamente podían mediar en el conflicto árbitros particulares. Por tanto, si la decisión no tenía carácter de norma no podíamos aceptarla». Y es que, recuerda, los puestos fijos en la sociedad solamente se pueden adjudicar tras un proceso de oposición, «y si le concedemos el puesto al señor Cuesta, sin haberse presentado siquiera al proceso de selección en el que objetivamente partía con ventaja por la experiencia acumulada, las otras 126 personas que optan al puesto podrían demandarnos también. No es posible asignar puestos fijos al margen del convenio».