Arte y naturaleza, naturaleza y arte, se entrelazan un año más, y van ocho, en tierras de Santa Lucía de Ocón, para volver a hacer realidad la iniciativa del escultor Félix Reyes, auténtico promotor de esta simbiosis que también alcanza a lograr la interactuación entre artistas y lugareños. Luego, desde el próximo día 7, serán los espectadores los que puedan disfrutar de la labor creativa.
Pero para que todo salga como está previsto, los cinco artistas seleccionados para conformar esta propuesta encuadrada dentro del 'land art' comenzaron a trabajar ayer en sus creaciones desde primera hora de la mañana. Previamente, éstos ya habían estado en la localidad porque, como es natural, debían elegir el lugar idóneo donde hacer realidad lo que ya tenían en sus cabezas.
Tres de ellos, María Ortega Estepa, Bodo Rau y Manu Pérez de Arrilucea, escogieron el entorno de la ermita de la Virgen del Carmen, en cuyo derredor se haya una pequeña chopera y otra zona arbolada con merendero. Es decir, lo preciso para poder fusionar arte y naturaleza.
Como quiera que la mañana se había tornado fresquita y con algún que otro conato de llovizna, el vitoriano Pérez de Arrilucea se refugió en el interior de la ermita para poder realizar los primeros trabajos, los cuales aún no exigían labores en el paraje elegido. Su propuesta está dentro del género escultórico, «en lo que se considera 'land art', y se titula 'El tronco en el armario'. Se trata de hacer un híbrido entre un pequeño armario ropero y un tronco de árbol», explicaba poco antes de desmenuzar que su labor consistirá en «deconstruir el armario y volver a construirlo alrededor del tronco del árbol».
Su idea es que «aparte de ser un artefacto u objeto poético, que la gente que se acerque a verlo reflexione sobre cómo nos acercamos a la naturaleza, cuál es nuestra actitud ante el paisaje como espectadores. Lo que trato de transmitir con la obra en sí es el darle importancia trayendo un objeto tan íntimo como un armario, donde guardamos cosas personales, sacarlo de su contexto y llevarlo a un espacio de naturaleza y sustituir esas prendas por el tronco de un árbol, para mí, los grandes representantes de la naturaleza».
Para él no es la primera actuación en la naturaleza, ya trabajó con Agustín Ibarrola en Salamanca en el 'Bosque de olmos secos', y participa del colectivo 'Oma', que lleva años trabajando con el arte y la naturaleza.
También guarecida del sirimiri en el porche de la ermita, la joven cordobesa María Ortega se afanaba en preparar parte de su propuesta antes de trasladarla adonde será su lugar elegido, la chopera próxima al templo. Según explicaba, ella se ocupará de realizar «una intervención en el espacio con esculturas a partir de troncos de árboles».
Bajo el título 'Paisajes de mil vidas', se trata de «dirigir la mirada al anillo del árbol, al origen del árbol, hablando de todas las generaciones que han vivido, que para mí son el principio de todo. Quiero dirigir la mirada al corazón y a los anillos como el álbum de recuerdos de los árboles», sirviéndose para ello de serpentinas de papel pintadas.
Aguantando el fresco de la mañana y las renieblas, el alemán afincado en Salamanca Bodo Rau se ocupaba ya de materializar su propuesta en los árboles que rodean la ermita. También escultor, su intervención irá un poco más allá de la escultura porque entiende que «la naturaleza está esculpiendo, y quiero crear un artefacto que sirva para crear una simbiosis entre naturaleza y arte». A él le interesa «superponer los materiales que utilizo y los arboles y ver cómo se integran en la propia naturaleza».