Más de 9.000 kilómetros de tesón y sacrificio, desde el parque de bomberos de Ayala hasta la cima del Gasherbrum II. Los protagonistas de esta aventura son Roberto Rojo, Gorri, laudioarra de 40 años, y Carlos Martínez, vitoriano y coetáneo de su compañero. De trabajo y de expedición. El gusanillo del primero le picó al segundo.
El ayalés pasó de la escalada en roca -Toldra, Cervino, Naranjo...- al 'ochomilismo'. Debutó en 2006 en el Broad Peak (8.047 metros) y ahora ha completado el póker en el GII (8.035). A cumbre por año. El año pasado ascendió el Cho-Oyu (8.021) junto a Estitxu Salinas, la primera mujer alavesa que sube tan alto, y hace tres holló el Nanga Parbat (8.125).
Fue en 2008 cuando hizo su montaña más alta, el Makalu (8.463), en compañía de Juanito Oiarzabal y de su compañero de trabajo Carlos Martínez. Gorri sembró el germen y el vitoriano aceptó sin dudarlo después de su expedición fallida al GII en 2004. Ahora ya tiene dos 'ochomiles' en su currículum y se ha sacado la espina de aquel estreno sin premio.
Pero no se plantean en ningún caso la carrera por las catorce cumbres más altas del planeta. Se trata de «disfrutar de la montaña», como recalcan ambos cada vez que emprenden una expedición. Es un proyecto amateur, de hecho, financiando con fondos propios y la ayuda de pequeños colaboradores a nivel local. «Son tiempos difíciles para todos y también para buscar patrocinadores», apuntaba Gorri antes de partir.
A por el GI
Su trabajo como bomberos les permite mantener el nivel físico, aunque el trabajo aeróbico en montaña es indispensable antes de cada expedición, y juntar dos meses de vacaciones entre turnos acumulados y favores de compañeros que deberán devolver a la vuelta. No les importa, su «capricho» es la montaña, aunque, como suele decir el laudioarra, «ir al Himalaya supone hipotecar todo el año». Tampoco les importa.
Esta vez, además, pueden encadenar dos cumbres. Tienen entre ceja y ceja el GI (8.068), el 'Hidden Peak'. Lo primero es descansar -ya están en el campo base-, pero el doblete está a su alcance. Una ventana de buen tiempo les permitió atacar la primera cima antes de lo previsto, por lo que tienen tiempo para descansar y meditar los próximos pasos a dar. Mañana o pasado decidirán, pero es una opción que les seduce. Sobre todo a Gorri, que está convencido de ello. No tanto Carlos Martínez, que se lo está pensando. Sería el sexto 'ochomil' del laudioarra y el tercero de su amigo y compañero.